HELLENIKÁ. RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO

Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias, propuestas didácticas y temas variados.

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    Ricardo L. Rodríguez., profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mis alumnos/as de Bachillerato, y a estudios de filología griega y tradición clásica. Alguna vez se colarán temas variados e incluso alguna historia personal.

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Archive for the ‘FILOLOGÍA CLÁSICA’ Category

Tiburón (Jaws, 1975) de Spielberg y los trabajos de Hércules

Posted by Ricardo en 9 septiembre, 2020

Los primeros seis trabajos de Hércules se desarrollan en Grecia. Salvo el indigno trabajo de limpiar las cuadras de un rey, los otros cinco consistieron en matar o capturar a animales fabulosos o bestias monstruosas que asolaban un territorio y a una comunidad, trayendo muerte y ruina a sus habitantes.

Hércules mata al león de Nemea, a la hidra de Lerna y a las aves del lago Estínfalo. Captura al jabalí de Erimanto y a la cierva de Cerinia. Este enfrentamiento del hombre virtuoso contra la bestia infernal y símbolo del mal se convirtió en un arquetipo mitológico que se deslizó incluso en la tradición cristiana. Recuérdese, por ejemplo, la historia de San Jorge dando muerte a un dragón.

Encontramos en «Tiburón» (Jaws, 1975) de Steven Spielberg un desarrollo de este arquetipo mitológico (1): la lucha contra la bestia por un héroe (tres héroes, en este caso, que funcionan como una trinidad: tres en persona, uno en esencia). Pero no se trata de una bestia cualquiera, efectivamente. Merodea un monstruo fuera de su espacio. Instalado en el territorio de una comunidad humana, ataca a sus miembros, mata a algunos de ellos y los devora provocando la devastación y la ruina del lugar. Tal arquetipo mitológico ya había pasado antes de la novela de Benchley (Jaws, 1974) por el cuento popular en un cierto sentido. Es el mismo esquema argumental en líneas generales que el conocido El flautista de Hamelín de los Hermanos Grimm.

Los habitantes de la isla Amity se preparan para la próspera temporada veraniega cuando un tiburón de proporciones monstruosas aparace en sus siempre tranquilas playas matando a jóvenes, niños, adultos o incluso perros. La vida y la prosperidad de Amity quedan seriamente comprometidas. El cierre de las playas supondría la cancelación de la temporada de verano y la ruina económica de todo un pueblo. Los intereses económicos son puestos por delante de la salud pública por medio de la manipulación y la mentira políticas. Sobreviene entonces la tragedia. Y se repite así una historia de la mitología. Acabamos de experimentar un retorno al estadio mítico. El cine ha vuelto a rescatar y restaurar el mito (siempre lo ha hecho) porque este es consustancial al espíritu humano, como nos dice Mircea Eliade (2):

“Todavía más: hoy comprendemos algo que en el s. XIX ni siquiera podía presentirse: que símbolo, mito, imagen, pertenecen a la sustancia de la vida espiritual; que pueden camuflarse, mutilarse, degradarse, pero jamás extirparse.»

No solo han sobrevivido los mitos en la literatura, también en el cine. No se trata solo de influencias lejanas, casuales, o reconfiguraciones azarosas. Hay decenas, cientos de ejemplos. Algunos ya los he analizado aquí (3). Esos mitos han sido transformados en apariencia por necesidad y adaptados a cada tiempo, pero conservan la misma función y sentido que los vio nacer. Nuestro monstruoso tiburón de 1975 sigue realizando el mismo papel que miles de años atrás representaban el león de Nemea, la hidra de Lerna y las aves del lago Estínfalo. La historia nos remite a las de las primeras bestias invasoras y al episodio mitológico que consiste en «el intruso destructor» y «combatir al monstruo» (4).

Una vez más contemplamos cómo los símbolos y los mitos han cambiado de aspecto pero no de función y que el germen de la historia, en esencia, es la misma.

Como en otras ocasiones, la cita de Borges vuelve a convertirse en imprescindible (5):

«Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda seguiremos narrándolas, transformadas.»

El lector que desee profundizar en un análisis fílmico general de la película Tiburón (Jaws, 1975) de Steven Spielberg con puntos de vista referentes a la mitología griega (además del aquí explicado, también encontrará un comentario de la «hýbris» de uno de los protagonistas del film, el patrón del barco Quint) puede escuchar el programa de radio de Butaca de Cine, realizado por el ensayista Rubén Benítez y por mí.

_______________________________

(1) Se trata de un guión cinematográfico que adapta la novela homónima de Peter Benchley.

(2) Eliade, M.: El mito del eterno retorno. Arquetipos y repetición. Madrid, 1982 (4ª. edición), p. 11.

(3) Por ejemplo:

-«Odiseo en New York by Martin Scorsese». Aquí.

-«El tópico de la invasión de Troya en el cine». Aquí.

-«Arquetipos mitológicos y cine actual». Aquí.

(4) Balló, J. y Pérez, X.:  La semilla inmortal. Los argumentos universales del cine. Barcelona, 2018 (9ª. edición), especialmente pp. 82-83.

(5) Borges, J. L.: «Los cuatro ciclos» en Prosa Completa 4. El informe de Brodie. El oro de los tigres. El libro de arena. Barcelona, 1985, p. 92.

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Hitchcock para un helenista: 40 años de su muerte

Posted by Ricardo en 29 abril, 2020

«Creo, sin embargo, que el público se compadece de Janet Leigh en el momento de su muerte».

Alfred Hitchcock en Truffaut, F.: El cine según Hitchcock. Madrid, 2016, p. 285

Buenas noches.

Son tiempos extraños y luctuosos. Hay que sobreponerse pronto y reconstruir en optimismo. Me pregunto qué puede aportar ahora socialmente un helenista, un profesor de Enseñanza Secundaria de Griego y de Cultura Clásica, aparte de hacer llegar un poco de candor y humanidad a su alumnado mientras les habla en una vídeo conferencia de Homero, de etimologías, de las fábulas de Esopo o los textos mitológicos de Apolodoro. Del alfabeto griego y su pronunciación, de «El aprendiz de Brujo» de Luciano de Samosata y del vídeo juego «The first hero» (para estar a la última en eso de lo que ahora se llama «gamificación», por más que estuviera inventado desde hace mucho). Y uno no puede evitar sentirse pequeño. Pequeño ante quienes -tantos profesionales, no solo del ámbito sanitario, aunque estos sean los más expuestos-, como falange espartana, mantienen la formación, la primera línea de formación, sin desmayo.

Ha pasado mucho tiempo desde que Jorge Luis Borges fue nombrado «bisabuelo» por mí mismo para el curso de 2º. de Bachillerato. Bisabuelo de cada promoción de estudiantes a quienes acompaño en su despedida de la Enseñanza Secundaria desde hace 18 cursos escolares. Después de una candidatura que ha durado más años de los que debiera, desde que empezara a postularse y a hablarse de ÉL en las mismísimas aulas de Griego II de 2º. de Bachillerato, hoy mismo, ex-aqueo con el maestro argentino y en conmemoración de los 40 años de su fallecimiento, Sir Alfred Hitchcock, Hitchcock, Hitch acaba de ser nombrado «bisabuelo» de la que ya, entre bromas, conocemos como «La Promoción Coronavirus» de 2º. de Bachillerato. Todo un acontecimiento.

Decía «ex-aequo», sí, porque si viviera Plutarco actualmente y escribiera sus Vidas paralelas, no habría de tener dudas en emparejar a Borges y a Hitch. Tal vez, dentro de ese título, se escondiera más bien un «obras paralelas».

Para empezar, ambos nacieron el mismo día. Y, aunque no he encontrado ni rastro en la bibliografía del «maestro del suspense» (y aseguro que he leído en los últimos meses una buena cantidad de los libros que la conforman) que nos ponga sobre la pista de un supuesto Hitchcock como lector de Borges, sí está bien documentada la predilección del argentino como espectador de cine por las películas de Hitchcock (1), especialmente, cómo no, por Psicosis, en donde el argentino veía una variante fílmica del tópico literario del doble, cuyo origen está en la historia mitológica de la usurpación de la imagen física del rey Anfitrión por el dios Zeus y en su continuidad en la comedia Anfitrión de Plauto, donde también Hermes, hijo de Zeus, toma el aspecto de Sosias, esclavo de Anfitrión.

María Esther Vázquez: -Las películas de suspenso tambien te gustan mucho. ¿Cuántas veces viste «Psicosis»?

Jorge Luis Borges: -Muchas en verdad. He sentido el enfermizo placer del horror, como lo siente todo el mundo, y me doy cuenta de que es una debilidad mía. Pero, en el caso de «Psicosis» me interesa la ingeniosa y a la vez patética idea de alguien que cree ser la persona que él ha matado. Es otra variación sobre el tema del doble, que es tan atractivo. (2)

…………..

María Esther Vázquez: -Esto me recuerda el tema del film «Psicosis», de Hitchcock, que muchas veces hemos comentado.

Jorge Luis Borges: -En ese film un muchacho mata a su madre. Luego guarda el cadáver y cree a veces ser su propia madre y llega a desdoblarse y a mantener diálogos con ella y, al final, la madre traiciona al hijo, lo acusa de haber cometido los crímenes que ella ha cometido. Pero la madre no sabe que ella es el hijo. Ese tema del desdoblamiento tiene raíces de superstición en muchos países. Tenemos en alemán la palabra Doppelgänger, y en Escocia fetch, que también es el doble y se dice de las personas que ven el «doble» poco antes de morir. (3)

…………..

María Esther Vázquez: -¿Qué pensás del psicoanálisis?

Jorge Luis Borges: -Podría atreverme a decir que carece quizá de toda virtud curativa, que el psicoanálisis puede haber inventado hechos imaginarios pero, aplicado a la crítica literaria, es absurdo. Es absurdo psicoanalizar a Macbeth o a Hamlet. En cambio, el psicoanálisis ese muy importante como estímulo para la imaginación literaria y -ya lo hemos visto en el caso de «Psicosis»- para la invención de películas fantásticas. (4)

…………..

Y en una entrevista concedida al diario español El País en el verano de 1983, dice:

«He visto Psicosis más de 10 veces, tantas que ya sabía cuándo tenía que cerrar los ojos para no ver la momia» (5). Además, Ángel Faretta (6) afirma en una entrevista que la última película que llegó a «ver» Borges fue «Psycho».

Junto con la fascinación que, al parecer, sentía Borges por el cine de Hitchcock, motivos fecundos en sus obras y de amplia exégesis acercan a ambos. Así, el tema del otro, del doble, antes comentado a propósito de Psicosis, del hombre equivocado, del hombre tras las apariciencias falsas, los desdoblamientos de personalidad de sus personajes, las escaleras que se alargan y conectan espacios cual laberintos. Los espejos, ¡ah, esos espejos!, que se emparejan con el motivo del doble porque duplican, triplican o multiplican falazmente a las personas. El jugueteo con el espectador-lector al modo de esfinges que propusieran acertijos o enigmas para ser desentrañados y la trama policial o detectivesca. El artificio, las pistas falsas y los caminos equivocados.  El laberinto explícito y el ímplicito reflejado en la espiral, símbolo cósmico. La fascinación por los relatos de E. A. Poe.

Y, por último, el merecido premio que les fue negado. A Hitchcock, el Óscar de la Academia de Hollywood al mejor director; a Borges, el nóvel de la Academia Sueca.

Pero, a estas alturas, si algún clasicista ha tenido la paciencia de leer las líneas que van dando vida a este artículo, tal vez se pregunte dónde está el nexo de unión entre Hitchcock y un helenista.

Lamentablemente, no quisiera extenderme en demasía en la explicación. No es un blog el soporte adecuado para larguísimas disquisiciones teóricas. Tampoco quisiera, como en otras ocasiones, ser plagiado inadecuadamente por algún diletante, con más tiempo que yo para escribir, investigar y, probablemente, también más inteligente o, al menos, más listo.

Pues bien, en su reseña al libro de Mark W. Padilla Classical Myth in Four Films of Alfred Hitchcock  (Lanham, 2016), Alejandro Valderde García destacaba de manera entusiasta que «…lo que todavía no se nos había ocurrido era que toda la obra artística del mago del suspense podía releerse desde la perspectiva de la tradición clásica. Esta es precisamente la gran novedad que aporta este estudio monográfico firmado por el profesor de Estudios Clásicos de la Universidad Christopher Newport de Virginia Mark W. Padilla»(7). Pues mira por dónde, a mí ya hacía tiempo que se me había ocurrido. Y no solo porque viera las letras griegas en las películas de Hitchcock y me resultaran las imágenes útiles para enseñar a mis alumnos el alfabeto griego.

(Paul Newman escribe la letra π en el suelo como señal de reconocimiento)

(Anotación del protagonista de «Cortina rasgada»)

 

Al igual que el profesor Padilla en el marco de su curso «Dial M for Myth» donde proponía a su alumnado «…una reflexión sobre el peso de la cultura clásica en la formación de Alfred Hitchcock…» (8), también yo planteaba en mis clases, pero ya desde finales del 2009 y principios del 2010, ese peso, influencia o huella de la cultura clásica en la obra de Hitchcock. Y mis alumnas (ese curso solo había chicas en el 2º. de Bachillerato de Humanidades) se quedaban estupefactas ante la escena del asesinato en la ducha de «Psicosis». Estupefactas de ver cine en blanco y negro y estupefactas porque la visión de aquella escena de la ducha, que a las generaciones anteriores nos había sobrecogido, a ellas las dejaba indiferentes. Los tiempos van cambiando.

Incluso cuando la vida me ponía a mí mismo en un pequeño argumento hitchcockiano como un falso culpable, como un hombre equivocado, como un detenido por error de la policía y me debatía por cómo salir de aquella terrible situación como Henry Fonda en «Falso culpable» (1956), encontraba el momento y urdía relaciones entre el director británico y la literatura griega antigua. No en vano una famosa película de Hitch, «Los pájaros» (1963) comparte exactamente el mismo título con una famosa comedia aristofánica escrita en 414 a. C. Y más aún, reflexionaba sobre quién había sido el inventor de aquello que Hitchcock llamó el «Mcguffin» y en Hollywood se le conocía como «Arenque rojo» (Red herring), atisbando la conclusión de que se trataba de una invención de Sófocles en su Edipo Rey.

Este método de análisis y estudio que practicaba se vio completado durante los años siguientes (2013). Así, señalaba ciertas «intertextualidades» entre algunas películas del maestro del suspense y ciertas tragedias griegas, especialmente el precedente de la puesta en escena de un asesinato en un cuarto de baño en el Agamenón de Esquilo (458 a. C.) y comparaba la técnica trágica para infundir el terror en el espectador por medio de la sugerencia de los acontecimientos y no de su visión directa con la celebérrima escena de Hitchock, icono universal ya del cine y de la cultura moderna. Veámosla una y mil veces más.

Por supuesto, he seguido profundizando en ese método de estudio y análisis del cine de Alfred Hitchcock.

Si, para finalizar, nos damos a uno de esos juegos de adivinanzas a los que le gustaba jugar a Hitchcock con el espectador, y a Borges con el lector, lean estos versos líricos del Agamenón de Esquilo (731-736, la traducción es mía), ya citado, e imaginen a qué personaje y de qué película del «maestro del suspense» pudieran aplicarse certeramente.

«…se empapó la casa de sangre,

inevitable dolor para sus moradores,

enorme ruina exterminadora.

De lo alto vino un sacerdote del crimen

criado en la casa.»

 

(Este artículo está dedicado al alumnado de Griego II de 2º. de Bachillerato de todas las promociones del I.E.S. El Calero a las que he impartido clase, desde la promoción 2008-09 hasta la de este curso, pero muy especialmente y, debido a las circunstancias, a la promoción 2019-20: a Alicia, Bianca, Carlo, Irene, Jerome y Paula)

____________________________

(1) Por ejemplo en la libro de entrevista de María Esther Vázquez Borges, sus días y su tiempo (Buenos Aires, 1984).

(2) Ibid. p. 97

(3) Ibid. p. 145

(4) Ibid. p. 157

(5) Jorge Luis Borges: «Empiezo a saber quién soy», entrevista realizada por Maruja Torres el 29 de agosto de 1983.

(6) Ángel Faretta es autor del libro Hitchcock en obra (2019).

(7) https://www.academia.edu/37943042/Mark_W._Padilla_Classical_Myth_in_Four_Films_of_Alfred_Hitchcock_Filmhistoria_Online_28_1-2_2018_pp._219-221

(8) Ibidem

 

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NUESTRA IDEA DE LA LITERATURA GRIEGA: UNA MALA JUGADA DE LA HISTORIA

Posted by Ricardo en 26 septiembre, 2011

Estimados/as alumnos/as de 2º. de Bachillerato:

Todas las ideas que hemos desarrollado hoy en la clase a propósito de números y preguntas sobre la transmisión, conservación e idea de la literatura griega, así como los dos vídeos de la película «El nombre de la rosa», pueden encontrarlos en el siguiente enlace:

LA LITERATURA GRIEGA: NÚMEROS Y PREGUNTAS

Y ya saben, si viajan a Londres, no dejen de visitar la Casa Museo del «Guillermo de Baskerville de Arthur Conan Doyle», Sherlock Holmes, en el 221B de Baker Street.

(Museo de Sherlock Holmes, Londres. Fotografías mías de la entrada y sala de estar)

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HEINRICH SCHLIEMANN APRENDE GRIEGO ANTIGUO

Posted by Ricardo en 13 enero, 2011

«Luego, durante dos años, me dediqué exclusivamente a la literatura griega antigua, y durante ese tiempo leí casi todos los clásicos; la Ilíada y la Odisea, varias veces. De la gramática griega sólo aprendí las declinaciones y los verbos regulares e irregulares; pero no perdí ni un instante de mi preciado tiempo en el estudio de las reglas gramaticales. Y como había visto que ninguno de los muchachos que durante ocho o más años se atormentan en los gimnasios con las aburridas reglas gramaticales están después en condiciones de escribir una carta en griego sin cometer cientos de faltas, llegué a la conclusión de que el método empleado en las escuelas era completamente inadecuado.

Retrato de Heinrich Schliemann (imagen vista aquí)

Según mi parecer, sólo por la práctica se puede llegar a un conocimiento fundamental de la gramática griega, es decir, leyendo atentamente la prosa clásica y aprendiendo de memoria trozos escogidos como muestra. Siguiendo este método tan simplificado, aprendí el griego antiguo como una lengua viva. Lo escribía también con entera soltura y me expresaba en él , sin ninguna dificultad, sobre cualquier tema. Conozco todas las reglas de la gramática, aunque no sé si están escritas en ella o no. Y si alguien pretende ver faltas en mis escritos en griego, como prueba de la exactitud de mi manera de expresarme, puedo recitarle de memoria pasajes de los clásicos en los cuales aparecen los giros empleados por mí.»

Heinrich Schliemann: Autobiografía. Córdoba, Ed. Almuzara, 2010, pág. 27.

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LA TRAGEDIA GRIEGA: NÚMEROS Y PREGUNTAS

Posted by Ricardo en 30 enero, 2010

La literatura griega antigua se ha perdido casi en su totalidad. La tragedia griega, también.

Sólo conservamos obras trágicas completas de tres autores: Esquilo, Sófocles y Eurípides.

Esquilo, según el léxico la Suda, escribió 90 tragedias, de las que sólo conservamos completas 7, es decir, menos de un 8 por ciento.

Sófocles, según el léxico la Suda, escribió 123 tragedias, de las que sólo conservamos completas 7, es decir, menos de un 6 por ciento.

Eurípides, según una Vida manuscrita, escribió 92 tragedias, de las que se han conservado completas 18.

Estos tres autores trágicos, según las fuentes citadas, escribieron en conjunto 305 tragedias, de las que nos quedan 32 completas, es decir, un 10 por ciento.

La tragedia más antigua conservada es Los Persas de Esquilo que data del 472 a. C. La tragedia conservada más reciente es Las Bacantes de Eurípides, que se represento después de la muerte de su autor, aproximadamente en el 405 a. C. Entre la fecha de Los Persas y de Las Bacantes hay una diferencia de 67 años.

Todos los años en Atenas, a finales del mes de marzo, se representaban 3 tragedias de 3 autores que competían entre sí, es decir, se representaban 9 tragedias.

En 67 años se podrían haber llegado a representar en Atenas 603 tragedias. Si la producción conjunta conservada de Esquilo, Sófocles y Eurípides es de 32 tragedias, lo que se nos ha conservado de este género literario constituye un 5 por ciento de la posible producción trágica total de entre 472 y 405 a. C.

Antes de 472 a. C., otros autores como Tespis, Prátinas, Quérilo y Frínico escribían tragedias que se llevaban a escena. Muchos otros autores como Aqueo, Agatón, Queremón, Critias, Ezequiel, Ión de Quíos, etc., escribieron y representaron tragedias.

Aunque Esquilo y Sófocles ganaron muchas veces el festival de tragedias, otros muchos autores se les impusieron a ellos y a Eurípides (que, el pobrecito, sólo ganó 4 veces).

………………………………………………………………………………………………………..

¿Cuál sería nuestra imagen de la tragedia griega en general si se hubieran conservado la mayoría de las obras de los autores que las escribieron?

¿Cuál sería nuestra imagen de la tragedia griega y de los tres autores trágicos mencionados de habérsenos conservado la totalidad o, al menos, la mayor parte de sus tragedias?

¿Hasta qué punto, por la influencia de Aristófanes y de Aristóteles, debemos seguir manteniendo la visión de que Esquilo, Sófocles y Eurípides fueron los máximos representantes de la tragedia, casi los únicos?

¿Por qué se ha aceptado tácitamente que carecen de relieve las tragedias escritas antes de 472 a. C. y después de 405 a. C. por otros autores que no son «los tres»?

¿Por qué se ha acuñado el término «trágicos menores» para los autores trágicos que no son Esquilo, Sófocles y Eurípides?

¿Qué pasaría si en algún lugar del mundo apareciese alguna tragedia griega de las consideradas perdidas?

¿Qué pasaría si en algún lugar del mundo se conservasen la mayoría de las tragedias griegas que no conocemos?

(Tómense todos los números como relativos y aproximados. Se refieren al s. V a. C.  Por supuesto, habría muchos aspectos que matizar en todo lo escrito arriba.)

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BLADE RUNNER Y EL MITO DE TESEO Y EL MINOTAURO

Posted by Ricardo en 1 diciembre, 2008

En mayo de este año, Fernando, autor del blog «Odisea», nos presentaba este artículo y, a mi vez, le ofrecía allí una información relativa al tema. Hace unos 6 años, buscando ciertas informaciones en Internet, encontré un curioso e interesante artículo, «Blade Runner o la lucha de Teseo contra el Minotauro», escrito por David Cifuentes Camacho.

Este trabajo, cuya redacción tiene ya más de 20 de años, me resultó especialmente interesante por la aguda y profunda interpretación que se hace en él del argumento de la película «Blade Runner» como una alegoría del  mito del Minotauro.  

«…no debería sorprendernos que ciertas figuras míticas no sólo no hayan caído en el olvido al desaparecer la civilización en la que vieron la luz, sino que podamos verlas aparecer de nuevo, bajo otro disfraz, en creaciones de la imaginación humana de otras épocas y culturas. En mi opinión, una de estas figuras es el Minotauro, un símbolo mítico que se puede rastrear en un contexto tan alejado del originario como el film de R. Scott Blade Runner

 Imagen tomada de aquí, del blog «Cinenganchaos»

Para Cifuentes Camacho, tres son los hilos conductores de la alegoría: los escenarios, los personajes y, por último, un motivo presente en ambas historias: la hýbris.

«…como el ámbito de los «contenidos subyacentes»: el componente de hybris que mueve ambos relatos por análogos caminos.»

Remito a la lectura de este interesante artículo para mayor información.

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«LA PRINCESA PROMETIDA» Y LA NOVELA GRIEGA ANTIGUA

Posted by Ricardo en 14 septiembre, 2008

Hace ya muchos años desde que vi por primera vez la película  La princesa prometida (The Princess Bride, 1.987). Me deslumbró, me pareció un cuento visual hermosísimo (aquí, hay una guía didáctica de la misma). Hace también bastantes años ya desde que alguien me descubrió que la película era la adaptación de una novela.

Fig. 1 La belleza natural de Buttercup (Robin Wright)

Cuando estudié los géneros literarios de la literatura griega, y más concretamente la novela (1), me pareció que la película La princesa prometida contenía una estructura muy parecida y los mismos elementos literarios que se encuentran en el corpus de novelas griegas conservadas (2), empezando por el argumento de la película (compárese éste con las definiciones del género recogidas más abajo): dos jóvenes que se enamoran, se separan por distintas circunstancias y se reencuentran finalmente, tras sufrir ambos grandes peligros, vicisitudes y tras correr muchas aventuras, juntos o en solitario.

Fig. 2 El beso de amor final entre los enamorados

Unos años después de terminar la carrera, leí por fin la novela La princesa prometida de William Goldman. Inicialmente, su tono de humor irónico y sarcástico no me agradó, pero tras una relectura me reconcilié con el texto y me terminó gustando mucho.

La vida tiene unas cosas a veces… Después llegarían las oposiciones al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria. Y allí que me fui a Tenerife, con tanto miedo como esperanzas. Pues bien, para el examen oral, la defensa de un tema del temario específico ante los miembros del tribunal, me tocó el número 38, a saber: «La novela y la fábula en Grecia. Influencia en la literatura occidental». Para la segunda parte del tema, la «influencia en la literatura occidental», hablé, entre otras cosas, de la novela La princesa prometida como un excelente ejemplo de tradición clásica de la novela griega en la novela moderna, y expuse su argumento y los elementos literarios que compartía con las novelas del corpus griego. Aprobé, y una de las 10 plazas fue la mía. Siento darles la paliza con estos insignificantes detalles autobiográficos, pero es que me traen tan buenos recuerdos…

A día de hoy,  he leído varias veces esta novela. Ha sido todo una sorpresa el descubrimiento de su nueva 7ª. edición con un material adicional bastante interesante.

Fig. 3 Portada de la 7º. edición ampliada de la novela

Años después de las oposiciones, he recogido aquellas ideas que les expuse a los miembros del tribunal y he preparado para un curso de doctorado un trabajo precisamente  sobre este tema, cuyas ideas principales quisiera resumir aquí.

1-Sinopsis de la novela La princesa prometida de W. Goldman (3)

Buttercup es una joven de extraordinaria belleza que vive en una granja con sus padres en el país de Florín. Sus dos aficiones más importantes son montar a caballo y martirizar con todo tipo de trabajos y de peticiones al joven mozo de labranza, muy hermoso también, que trabaja para sus padres. A las peticiones de Buttercup, el joven, llamado Westley, siempre responde «Como desees» y, cuando pronuncia esas palabras, resuena en su corazón un «Te quiero», pues el joven está profundamente enamorado de la muchacha. Un buen día, Buttercup descubre que está enamorada de Westley. Ambos se confiesan su amor, pero se separan, pues Westley se marcha a hacer fortuna a América.

Al quedar Buttercup sola, es obligada a convertirse en la prometida del príncipe del país, Humperdinck, personaje malvado cuya afición principal es cazar y matar. Humperdinck traza un plan para simular un secuestro de Buttercup por gentes del país vecino y enemigo, Guilder, con el propósito de declararle la guerra y conquistarlo. Buttercup es raptada por una cuadrilla de tres hombres singulares, pero a éstos los persigue un personaje inesperado, el hombre de negro, que se enfrenta a los tres uno a uno, los derrota y, a su vez, rapta a la muchacha. Westley, que es el hombre de negro, y Buttercup se terminan reconociendo, pero el príncipe Humperdinck los persigue. Viven juntos aventuras extraordinarias hasta que son apresados por el malvado príncipe y quedan de nuevo separados.

Fig. 4 Westley y Buttercup antes de ser apresados por el príncipe Humperdinck

Westley es torturado hasta la muerte en la «Máquina», un ingenio del Conde Rugen, mano derecha del príncipe Humperdinck, que extrae el dolor y el sufrimiento del interior de la persona a la que se aplica. Pero dos de los personajes que raptaron a la princesa, Íñigo Montoya y el gigante Fezzik, se unen, encuentran a Westley y lo llevan a casa de un taumaturgo donde es revivido mediante artes mágicas. Los tres planean recuperar a Buttercup y cumplir una antigua venganza de Íñigo contra el conde Rugen que asesinó al padre de aquél. Aunque consiguen llevar a cabo sus planes y escapan todos juntos, la novela termina de forma irónica con la persecución que el príncipe Humperdinck lleva a cabo contra ellos (la película, sin embargo, plantea el final feliz, con la consecución de la escapatoria de Íñigo, Fezzik, Buttercup y Westley y con el anuncio de su hermosa vida juntos).

2-Algunas definiciones de la novela griega

«La novela griega, que puede definirse como una narración de amor y de aventuras, que casi siempre acaba bien, con el reencuentro de los amantes que, por una razón u otra, se habían visto separados, se creía en el siglo pasado que era, prácticamente, una creación de la segunda sofísitica, es decir, que tenía un origen retórico.» (La negrita y el subrayado es mío)

Alsina Clota, J.: Teoría literaria griega. Madrid, 1.991, p. 448.

«La novela griega es un género literario bien definido, caracterizado por una estructura abierta en que se relata una larga serie de aventuras de dos enamorados, con final feliz. Incluye una separación de los amantes y una larga serie de viajes entre grandes peligros a través de países lejanos, a veces fantásticos.»

Bádenas de la Peña, P.-Lucas de Dios, J. Mª.-Rodríguez Adrados, F.: Raíces griegas de la cultura el moderna. Madrid, 1994, p. 97.

«El producto más influyente de la actividad literaria grecorromana es también el más enigmático; la teoría literaria antigua no encuentra lugar para la narración en prosa sobre amantes que están separados, expuestos a peligros y por útlimo reunidos«. (La negrita y el subrayado es mío)

Bowie, E. L.: «La novela griega» en Easterlng, P.E.-Knox, B.M.W. (eds.): Historia de la literatura clásica I: Literatura griega. Madrid, 1.990, p. 734.

«Aventuras de viaje y patetismo erótico en abundancia extraordinaria definen a la novela griega»

Lesky, A.: Historia de la literartura griega. Madrid, 1.989 (reimp.), p. 890.

«Las cinco novelas conservadas tienen como núcleo la historia de amor de sus protagonistas; pero, junto al páthos erotikón, el viaje y las aventuras por un vasto escenario geográfico constituyen -con la excepción de Dafnis y Cloe, que ya comentaremos- lo esencial de la narración. (La negrita y el subrayado es mío)

García Gual, Carlos: «La novela»  en López Férez, J. A. (ed.): Historia de la literatura griega. Madrid, 1.988, p. 1.133.

3-Los elementos compartidos de la novela griega y La princesa prometida

Sin ser exhaustivo aquí, todos o casi todos los elementos que se citan a continuación se encuentran en las novelas del corpus griego. Todos ellos se dan y se desarrollan en La princesa prometida.

a) Belleza de los protagonistas: los dos jóvenes siempre son hermosos, en algún caso extraordinariamente bellos, confundidos con dioses por su belleza o, como en el caso de la novela que analizamos, la protagonista llega a convertirse en la mujer más bella del mundo.

b) Enamoramiento o casamiento: los amantes se conocen, se enamoran y, en algunos casos, se llegan incluso a casar, antes de que les sobrevenga la separación.

c) Separación de la pareja: es el hecho que desencadena el comienzo de la acción y el inicio de las aventuras y desventuras de los protagonistas.

d) Todo tipo de penalidades de los enamorados, aventuras y desventuras.

e) Rapto o apresamiento de los protagonistas: generalmente por piratas o bandidos. En La princesa prometida, Buttercup sufre un cuáduple rapto o apresamiento. Por el príncipe Humperdinck, que la obliga a prometerse con él y vivir en palacio, por la cuadrilla de bandidos integrada por Vizzini, Íñigo de Montoya y Fezzik, por el hombre de negro y, por último, por el príncipe Humperdinck de nuevo. Por su parte, Westley, como el hombre de negro, es apresado también por el príncipe.

f) Intervención de piratas y bandidos: hasta que se descubre su verdadera identidad, el hombre de negro es el «temible pirata Roberts», que nunca hace prisioneros de los barcos que aborda. Su velero es el «Venganza».

g) Anagnórisis o reconocimiento de los enamorados. Reencuentro: Buttercup reconoce a Westley, que actúa como el pirata Roberts u hombre de negro, cuando éste le dice «Como desees» en un momento dado. Íñigo de Mendoza encuentra al conde Rugen y, antes de ejecutar su venganza, tras decirle unas palabras («Hola. Me lamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, disponte a morir.»), el conde reconoce a Íñigo. Humperdinck y Westley se reencuentran, tras la resurección milagrosa de éste. Íñigo y Fezzik también lo hacen tras ser vencidos por el hombre de negro; a su vez, juntos se reencuentran con el hombre de negro, al que salvan la vida.

Figura 5 Escena de la venganza de Íñigo Montoya

h) Intervención de amigos, aliados o compañeros fieles de la pareja protagonista: Fezzik e íñigo se convertirán en amigos y aliados inseparables de la pareja de enamorados.

i) Muerte aparente o no completa de alguno de los amantes: Westley es torturado por Humperdick y muere, pero no del todo, así que termina siendo posible su resurrección a través de la magia por el taumaturgo Max «Milagros».

Fig. 6 Westley torturado en la «Máquina» del sufrimiento del Conde Rugen

j) Magos, brujas y elementos mágicos o misteriosos: una píldora mágica preprada por el taumaturgo Max y su mujer, que es bruja, le devuelve la vida a Westley; en el asalto del castillo, Fezzik usa «una capa del holocausto». En las Efesíacas interviene el dios-río Nilo para salvar al  protagonista; un mago caldeo resucita a una muchacha en las Babilónicas.

Fig. 7 Escena de la intervención del taumaturgo Max «Milagros»

k) Animales, criaturas, bestias o seres sobrenaturales: los R.A.G. (roedores de aspecto gigantesco) del Pantano de Fuego de La Princesa prometida, el dios-río Nilo en las Efesíacas, el fantasma de un macho cabrío y las avejas letales en las Babilónicas; un fantasma o espíritu de un joven en las Etiópicas.

l) Amor por encima de las distancias y desventuras de la pareja de enamorados.

m) Final feliz (sí en la película; no en la novela de Goldman)

4-Valoración final

William Goldman debe ser, sin lugar a dudas, un hombre extraordinariamente culto e inteligente. Ha escrito casi una veintena de novelas y muchos guiones para el cine y la televisión. Es un señor que tiene dos Óscar al mejor guión por «Dos hombres y un destino» y «Todos los hombres del presidente» y dos premios al conjunto de su carrera como guionista. De sus estudios no sé nada ni tampoco he encontrado información alguna, por lo que ignoro en qué medida conoce a los escritores clásicos grecolatinos o si no los conoce en absoluto. Más ardua es la pregunta de si habrá leído a Caritón de Afrodisias, Jenofonte de Éfeso, Aquiles Tacio, Longo de Lesbos, Heliodoro de Émesa, Antonio Diógenes, Jámblico, por no hablar ya de otros nombres como Pseudo Calístenes, Loliano o Dioniso de Mileto. Es posible que conozca las fantasías de Luciano de Samósata.

Lo que quiero decir con esto es que no se me escapa que las posibles coincidencias entre la novela La princesa prometida y el corpus griego se deban a la casualidad y al uso de una serie de elementos y cronotopos literarios convertidos en más o menos universales a través del cuento, los relatos populares y la literatura de fantasía, de aventuras o de amor. (4)

No podemos saber si Goldman bebe directamente de las fuentes griegas, o si tal vez sus fuentes sean otras novelas precedentes a la suya influidas por las novelas griegas, me refiero a relatos como Tom Jones (1.749) de Henry Fielding, novela de amor y aventuras pero de tono humorístico (precisamente el tono empleado por Goldman durante toda la narración de La princesa prometida) muy conocida en el mundo anglosajón (5). Lo cierto es que mera casualidad, reunión de cronotopos literarios más o menos universales, tradición clásica por conocimiento directo o por herencia generacional, en mi opinión La princesa prometida de W. Goldman es el mejor ejemplo actual de transposición del espíritu de la novela griega a la novela moderna.

Fig. 8 Canción de la B.S.O. «Storybook story» por Mark Knopfler y Willy Deville

Y tras escuchar la canción principal de la banda sonora original de la película, no tengo más que añadir, o tal vez sí, esto:

«Como desees»…

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(1) Bibliografía en español seleccionada para la novela griega.

a) Estudios generales:

  • Alsina Clota, J.: Teoría literaria griega. Madrid, 1.991.
  • Bádenas de la Peña, P.-Lucas de Dios, J. Mª.-Rodríguez Adrados, F.: Raíces griegas de la cultura el moderna. Madrid, 1994, pp. 97-101.
  • Bowie, E. L.: «La novela griega» en Easterlng, P.E.-Knox, B.M.W. (eds.): Historia de la literatura clásica I: Literatura griega. Madrid, 1.990, pp. 734-751.
  • García Gual, Carlos: «La novela»  en López Férez, J. A. (ed.): Historia de la literatura griega. Madrid, 1.988, pp. 1.133-1.142
  • Higuet, G.: La tradición clásica, I. México, 1996 (reimp.), especialmente pp. 260-263.
  • Lesky, A.: Historia de la literartura griega. Madrid, 1.989 (reimp.), pp. 889-900.

b) Estudios específicos:

  • Brioso Sánchez, M.: «Aspectos formales del relato en la novela griega antigua» en Brioso Sánchez, M.-González Ponce, F. J.: Actitudes literarias en la Grecia romana. Sevilla, 1.998, pp.123-207.
  • Briosos Sánchez, M.: «El engaño en la novela griega antigua: algunas consideraciones», Myrtia 14 (1.999), pp. 153-173
  • Brioso Sánchez, M.: «El amor, de la comedia nueva a la novela» en Brioso Sánchez, M.-Villarrubia Medina, A.: Consideraciones en torno al amor en la literatura de la Grecia Antigua. Sevilla, 2.000, pp.145-225.
  • García Gual, C.: Los orígenes de la novela. Madrid, 1.972 (3ª. ed. 1.991)
  • García Gual, C.: «Relaciones entre la novela corta y la novela en la literatura griega y latina». Faventia 1(1.979), pp. 135-148.
  • Miralles, C.: La novela en la Antigüedad clásica. Barcelona, 1.968.
  • Ruiz Montero, C.: «Los orígenes de la novela: revisión crítica y nuevas perspectivas». Studia philologica Salmanticensia, 5 (1.981), pp. 273-301
  • Ruiz Montero, C.: La estructura de la novela griega. Salamanca, 1.988.

(2) El catálogo es el siguiente:

a) 5 novelas conservadas completas: Quéreas y Calírroe de Caritón de Afrodisias, Efesíacas o Antea y Habrócomes de Jenofonte de Éfeso, Leucipa y Clitofonte de Aquiles Tacio, Dafnis y Cloe de Longo de Lesbos, Etiópicas o Teágenes y Cariclea de Heliodoro de Émesa.

b) Resúmenes de Focio: Las maravillas de más allá de Tule de Antonio Diógenes y Babilónicas de Jámblico.

c) Paranovelas: Josef y Asenet, Vida de Alejandro de Pseudo Calístenes, Relatos verídicos de Luciano de Samósata.

d) Fragmentos: Nino y Semíramis, Metíoco y Parténope, Yolao, Sesoncosis, Fenicíacas de Loliano.

e) Noticias de otras novelas: Arapes y Pantea de Céler como Dionisio de Mileto

(3) Aquí se narra solamente el argumento de amor y aventuras de la novela que el propio Goldman adaptó como guión cinematográfico. La estructura de La princesa prometida es más compleja, resultado de un ejercicio de «metaliteratura». Se trataría, según Goldman, de una compilación o resumen personal de la obra del escritor (ficticio pero presentado como real) S. Morgensten conocida como La princesa prometida. Relato clásico de amores verdaderos y grandes aventuras. Para Goldman, la obra de Morgensten era, en realidad, un amplio tratado etnológico del país y las gentes del país europeo Florín (también presentado como real pero ficticio) y a él solamente le interesaba el relato de amor y aventuras que su padre le leyó cuando era un niño.

(4) La reflexión sobre esto me llevaría a tener que hablar sobre los orígenes de la novela y, concretamente, de la novela griega, pero creo que este artículo no es el lugar apropiado para hacerlo.

(5) «Así pues, Fielding vio en la teoría y sintió en la práctica las dos principales corrientes clásicas que confluían para constituir la novela moderna. Una de ellas era la novela griega. La otra la epopeya grecorromana. La primera dio a la novel amoderna su interés por los amores de los jóvenes, intrigas abundantes en viajes y apasionantes aventuras, azares y cambios, disfraces y coincidencias, toda la larga hebra episódica  de su relato». Higuet, G.: La tradición clásica II. México, 1.996 (reimp.), p. 89.

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