HELLENIKÁ. RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO

Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias, propuestas didácticas y temas variados.

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    Ricardo L. Rodríguez., profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mis alumnos/as de Bachillerato, y a estudios de filología griega y tradición clásica. Alguna vez se colarán temas variados e incluso alguna historia personal.

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Archive for 29 abril 2020

Hitchcock para un helenista: 40 años de su muerte

Posted by Ricardo en 29 abril, 2020

“Creo, sin embargo, que el público se compadece de Janet Leigh en el momento de su muerte”.

Alfred Hitchcock en Truffaut, F.: El cine según Hitchcock. Madrid, 2016, p. 285

Buenas noches.

Son tiempos extraños y luctuosos. Hay que sobreponerse pronto y reconstruir en optimismo. Me pregunto qué puede aportar ahora socialmente un helenista, un profesor de Enseñanza Secundaria de Griego y de Cultura Clásica, aparte de hacer llegar un poco de candor y humanidad a su alumnado mientras les habla en una vídeo conferencia de Homero, de etimologías, de las fábulas de Esopo o los textos mitológicos de Apolodoro. Del alfabeto griego y su pronunciación, de “El aprendiz de Brujo” de Luciano de Samosata y del vídeo juego “The first hero” (para estar a la última en eso de lo que ahora se llama “gamificación”, por más que estuviera inventado desde hace mucho). Y uno no puede evitar sentirse pequeño. Pequeño ante quienes -tantos profesionales, no solo del ámbito sanitario, aunque estos sean los más expuestos-, como falange espartana, mantienen la formación, la primera línea de formación, sin desmayo.

Ha pasado mucho tiempo desde que Jorge Luis Borges fue nombrado “bisabuelo” por mí mismo para el curso de 2º. de Bachillerato. Bisabuelo de cada promoción de estudiantes a quienes acompaño en su despedida de la Enseñanza Secundaria desde hace 18 cursos escolares. Después de una candidatura que ha durado más años de los que debiera, desde que empezara a postularse y a hablarse de ÉL en las mismísimas aulas de Griego II de 2º. de Bachillerato, hoy mismo, ex-aqueo con el maestro argentino y en conmemoración de los 40 años de su fallecimiento, Sir Alfred Hitchcock, Hitchcock, Hitch acaba de ser nombrado “bisabuelo” de la que ya, entre bromas, conocemos como “La Promoción Coronavirus” de 2º. de Bachillerato. Todo un acontecimiento.

Decía “ex-aequo”, sí, porque si viviera Plutarco actualmente y escribiera sus Vidas paralelas, no habría de tener dudas en emparejar a Borges y a Hitch. Tal vez, dentro de ese título, se escondiera más bien un “obras paralelas”.

Para empezar, ambos nacieron el mismo día. Y, aunque no he encontrado ni rastro en la bibliografía del “maestro del suspense” (y aseguro que he leído en los últimos meses una buena cantidad de los libros que la conforman) que nos ponga sobre la pista de un supuesto Hitchcock como lector de Borges, sí está bien documentada la predilección del argentino como espectador de cine por las películas de Hitchcock (1), especialmente, cómo no, por Psicosis, en donde el argentino veía una variante fílmica del tópico literario del doble, cuyo origen está en la historia mitológica de la usurpación de la imagen física del rey Anfitrión por el dios Zeus y en su continuidad en la comedia Anfitrión de Plauto, donde también Hermes, hijo de Zeus, toma el aspecto de Sosias, esclavo de Anfitrión.

María Esther Vázquez: -Las películas de suspenso tambien te gustan mucho. ¿Cuántas veces viste “Psicosis”?

Jorge Luis Borges: -Muchas en verdad. He sentido el enfermizo placer del horror, como lo siente todo el mundo, y me doy cuenta de que es una debilidad mía. Pero, en el caso de “Psicosis” me interesa la ingeniosa y a la vez patética idea de alguien que cree ser la persona que él ha matado. Es otra variación sobre el tema del doble, que es tan atractivo. (2)

…………..

María Esther Vázquez: -Esto me recuerda el tema del film “Psicosis”, de Hitchcock, que muchas veces hemos comentado.

Jorge Luis Borges: -En ese film un muchacho mata a su madre. Luego guarda el cadáver y cree a veces ser su propia madre y llega a desdoblarse y a mantener diálogos con ella y, al final, la madre traiciona al hijo, lo acusa de haber cometido los crímenes que ella ha cometido. Pero la madre no sabe que ella es el hijo. Ese tema del desdoblamiento tiene raíces de superstición en muchos países. Tenemos en alemán la palabra Doppelgänger, y en Escocia fetch, que también es el doble y se dice de las personas que ven el “doble” poco antes de morir. (3)

…………..

María Esther Vázquez: -¿Qué pensás del psicoanálisis?

Jorge Luis Borges: -Podría atreverme a decir que carece quizá de toda virtud curativa, que el psicoanálisis puede haber inventado hechos imaginarios pero, aplicado a la crítica literaria, es absurdo. Es absurdo psicoanalizar a Macbeth o a Hamlet. En cambio, el psicoanálisis ese muy importante como estímulo para la imaginación literaria y -ya lo hemos visto en el caso de “Psicosis”- para la invención de películas fantásticas. (4)

…………..

Y en una entrevista concedida al diario español El País en el verano de 1983, dice:

“He visto Psicosis más de 10 veces, tantas que ya sabía cuándo tenía que cerrar los ojos para no ver la momia” (5). Además, Ángel Faretta (6) afirma en una entrevista que la última película que llegó a “ver” Borges fue “Psycho”.

Junto con la fascinación que, al parecer, sentía Borges por el cine de Hitchcock, motivos fecundos en sus obras y de amplia exégesis acercan a ambos. Así, el tema del otro, del doble, antes comentado a propósito de Psicosis, del hombre equivocado, del hombre tras las apariciencias falsas, los desdoblamientos de personalidad de sus personajes, las escaleras que se alargan y conectan espacios cual laberintos. Los espejos, ¡ah, esos espejos!, que se emparejan con el motivo del doble porque duplican, triplican o multiplican falazmente a las personas. El jugueteo con el espectador-lector al modo de esfinges que propusieran acertijos o enigmas para ser desentrañados y la trama policial o detectivesca. El artificio, las pistas falsas y los caminos equivocados.  El laberinto explícito y el ímplicito reflejado en la espiral, símbolo cósmico. La fascinación por los relatos de E. A. Poe.

Y, por último, el merecido premio que les fue negado. A Hitchcock, el Óscar de la Academia de Hollywood al mejor director; a Borges, el nóvel de la Academia Sueca.

Pero, a estas alturas, si algún clasicista ha tenido la paciencia de leer las líneas que van dando vida a este artículo, tal vez se pregunte dónde está el nexo de unión entre Hitchcock y un helenista.

Lamentablemente, no quisiera extenderme en demasía en la explicación. No es un blog el soporte adecuado para larguísimas disquisiciones teóricas. Tampoco quisiera, como en otras ocasiones, ser plagiado inadecuadamente por algún diletante, con más tiempo que yo para escribir, investigar y, probablemente, también más inteligente o, al menos, más listo.

Pues bien, en su reseña al libro de Mark W. Padilla Classical Myth in Four Films of Alfred Hitchcock  (Lanham, 2016), Alejandro Valderde García destacaba de manera entusiasta que “…lo que todavía no se nos había ocurrido era que toda la obra artística del mago del suspense podía releerse desde la perspectiva de la tradición clásica. Esta es precisamente la gran novedad que aporta este estudio monográfico firmado por el profesor de Estudios Clásicos de la Universidad Christopher Newport de Virginia Mark W. Padilla”(7). Pues mira por dónde, a mí ya hacía tiempo que se me había ocurrido. Y no solo porque viera las letras griegas en las películas de Hitchcock y me resultaran las imágenes útiles para enseñar a mis alumnos el alfabeto griego.

(Paul Newman escribe la letra π en el suelo como señal de reconocimiento)

(Anotación del protagonista de “Cortina rasgada”)

 

Al igual que el profesor Padilla en el marco de su curso “Dial M for Myth” donde proponía a su alumnado “…una reflexión sobre el peso de la cultura clásica en la formación de Alfred Hitchcock…” (8), también yo planteaba en mis clases, pero ya desde finales del 2009 y principios del 2010, ese peso, influencia o huella de la cultura clásica en la obra de Hitchcock. Y mis alumnas (ese curso solo había chicas en el 2º. de Bachillerato de Humanidades) se quedaban estupefactas ante la escena del asesinato en la ducha de “Psicosis”. Estupefactas de ver cine en blanco y negro y estupefactas porque la visión de aquella escena de la ducha, que a las generaciones anteriores nos había sobrecogido, a ellas las dejaba indiferentes. Los tiempos van cambiando.

Incluso cuando la vida me ponía a mí mismo en un pequeño argumento hitchcockiano como un falso culpable, como un hombre equivocado, como un detenido por error de la policía y me debatía por cómo salir de aquella terrible situación como Henry Fonda en “Falso culpable” (1956), encontraba el momento y urdía relaciones entre el director británico y la literatura griega antigua. No en vano una famosa película de Hitch, “Los pájaros” (1963) comparte exactamente el mismo título con una famosa comedia aristofánica escrita en 414 a. C. Y más aún, reflexionaba sobre quién había sido el inventor de aquello que Hitchcock llamó el “Mcguffin” y en Hollywood se le conocía como “Arenque rojo” (Red herring), atisbando la conclusión de que se trataba de una invención de Sófocles en su Edipo Rey.

Este método de análisis y estudio que practicaba se vio completado durante los años siguientes (2013). Así, señalaba ciertas “intertextualidades” entre algunas películas del maestro del suspense y ciertas tragedias griegas, especialmente el precedente de la puesta en escena de un asesinato en un cuarto de baño en el Agamenón de Esquilo (458 a. C.) y comparaba la técnica trágica para infundir el terror en el espectador por medio de la sugerencia de los acontecimientos y no de su visión directa con la celebérrima escena de Hitchock, icono universal ya del cine y de la cultura moderna. Veámosla una y mil veces más.

Por supuesto, he seguido profundizando en ese método de estudio y análisis del cine de Alfred Hitchcock.

Si, para finalizar, nos damos a uno de esos juegos de adivinanzas a los que le gustaba jugar a Hitchcock con el espectador, y a Borges con el lector, lean estos versos líricos del Agamenón de Esquilo (731-736, la traducción es mía), ya citado, e imaginen a qué personaje y de qué película del “maestro del suspense” pudieran aplicarse certeramente.

“…se empapó la casa de sangre,

inevitable dolor para sus moradores,

enorme ruina exterminadora.

De lo alto vino un sacerdote del crimen

criado en la casa.”

 

(Este artículo está dedicado al alumnado de Griego II de 2º. de Bachillerato de todas las promociones del I.E.S. El Calero a las que he impartido clase, desde la promoción 2008-09 hasta la de este curso, pero muy especialmente y, debido a las circunstancias, a la promoción 2019-20: a Alicia, Bianca, Carlo, Irene, Jerome y Paula)

____________________________

(1) Por ejemplo en la libro de entrevista de María Esther Vázquez Borges, sus días y su tiempo (Buenos Aires, 1984).

(2) Ibid. p. 97

(3) Ibid. p. 145

(4) Ibid. p. 157

(5) Jorge Luis Borges: “Empiezo a saber quién soy”, entrevista realizada por Maruja Torres el 29 de agosto de 1983.

(6) Ángel Faretta es autor del libro Hitchcock en obra (2019).

(7) https://www.academia.edu/37943042/Mark_W._Padilla_Classical_Myth_in_Four_Films_of_Alfred_Hitchcock_Filmhistoria_Online_28_1-2_2018_pp._219-221

(8) Ibidem

 

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Etimología griega y actualidad: “sincretismo”

Posted by Ricardo en 20 abril, 2020

“Sincretismo”, según el D.R.A.E.:

Del gr. συγκρητισμός synkrētismós ‘coalición de dos adversarios contra un tercero’.

1.m. Combinación de distintas teorías, actitudes u opiniones.

2.m. Fil. Sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.

3.m. Ling. Expresión en una sola forma de dos o más elementos lingüísiticos diferentes.

La palabra “sincretismo” viene de dos palabras griegas unidas. Por un lado, contiene el adverbio-preposición σύν “con, juntamente, en conjunto” y un derivado del topónimo Κρήτη “Creta”.

συγκρητισμός significaría “coaligarse, unirse a la manera de los cretenses”.

Los diferentes pueblos que habitaban en la isla de Creta estaban de natural enfrentados, pero era bien conocida su capacidad para dejar a un lado sus diferencias y unirse ante un enemigo común o amenaza que afectara a toda su isla.

Medina Azahara: “Me pregunto” (1982)

Me pregunto
Si la vida se detiene
Y la gente deja de sufrir
¿ Qué pasará?
Me pregunto
Si no escuchas lo que dicen
Y haces lo que tu quisieras
¿ Qué pasará?
Me pregunto
Si un día al levantarte
Me encontrarás algo nuevo
Me encontrarás diferente
Con ganas de ver el mundo
¿ Qué pasará?
Me pregunto
Si alzaramos las manos
Si detuvieras el tiempo
¿ Qué pasará?
Me pregunto
Si el reloj queda parado
Y sus puertas no se abren
Si el petróleo no llega
Si las fábricas se paran
Si no te subes en coche
¿ Qué pasará?
Me pregunto
Si las máquinas avanzan
Si las manos ya no sirven
¿ Qué pasará?
Me pregunto
Si avanzamos todos juntos
Si nos diésemos las manos
Si abandonáramos las armas
Si amáramos la paz
Si dejásemos de odiarnos
Si nos diésemos las manos
¿ Qué pasará?

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Antigua Grecia, literatura, actualidad: “Sombra” de E. A. Poe

Posted by Ricardo en 15 abril, 2020

“Sombra” es un cuento breve de Edgar Allan Poe. Está ambientado en la Antigua Grecia, concretamente en el año 794 (aunque en el cuento no se dice, pero hay que entender la fecha antes de Cristo).

En el relato, un grupo de siete amigos se encuentran reunidos en un palacio celebrando una macabra cena de duelo en honor de su camarada muerto Zoilos. La historia está contada desde el punto de vista del anfitrión, Oinos (palabra que en griego significa “vino”; lo rojo como símbolo de la sangre recorre todo el relato). El ambiente de la cena es siniestro, pero todos ríen, cantan y beben. Fuera, las calles están desiertas a causa una epidemia letal que está diezmando a la población.

A continuación, y a modo de reflexión, se ofrece  una “dramatización actualizada” del cuento, según la traducción de Julio Cortázar.

SOMBRA

PARÁBOLA

Sí, aunque marcho por el valle de la Sombra…

(Salmo de David, XIII)

Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos; pero yo, el que escribe, habré entrado hace mucho en la región de las sombras. Pues en verdad ocurrirán muchas cosas, y se sabrán cosas secretas, y pasarán muchos siglos antes de que los hombres vean este escrito. Y, cuando lo hayan visto, habrá quienes no crean en él, y otros dudarán, mas unos pocos habrá que encuentren razones para meditar frente a los caracteres aquí grabados con un estilo de hierro.

El año había sido un año de terror y de sentimientos más intensos que el terror, para los cuales no hay nombre sobre la tierra. Pues habían ocurrido muchos prodigios y señales, y a lo lejos y en todas partes, sobre el mar y la tierra, se cernían las negras alas de la peste.

 

 

Para aquellos versados en la ciencia de las estrellas, los cielos revelaban una faz siniestra; y para mí, el griego Oinos, entre otros, era evidente que ya había llegado la alternación de aquel año 794, en el cual, a la entrada de Aries, el planeta Júpiter queda en conjunción con el anillo rojo del terrible Saturno.

 [ 7 + 9 + 4 = 20  (¿2020?) ]

 

Si mucho no me equivoco, el especial  espíritu del cielo no sólo se manifestaba en el globo físico de la tierra, sino en las almas, en la imaginación y en las meditaciones de la humanidad.

(La borrasca “Gloria” dejó en España 13 muertos y 4 desaparecidos)

En una sombría ciudad llamada Ptolemáis, , en un noble palacio, nos hallábamos una noche siete de nosotros frente a los frascos del rojo vino de Chíos. Y no había otra entrada a nuestra cámara que una puerta de bronce; y aquella puerta había sido fundida por el artesano Corinnos, y, por ser de raro mérito, se la aseguraba desde dentro. En el sombrío aposento negras colgaduras alejaban de nuestra vista la luna, las cárdenas estrellas y las desiertas calles;

 

 

pero el presagio y el recuerdo del Mal no podían ser excluidos.

Estábamos rodeados por cosas que no logro explicar distintamente; cosas materiales y espirituales, la pesadez de la atmósfera, un sentimiento de sofocación, de ansiedad; y por, sobre todo, ese terrible estado de la existencia que alcanzan los seres nerviosos cuando los sentidos están agudamente vivos y despiertos, mientras las facultades yacen amodorradas.

 

Un peso muerto nos agobiaba. Caía sobre los cuerpos, los muebles, los vasos en que bebíamos; todo lo que nos rodeaba cedía a la depresión y se hundía; todo menos las llamas de las siete lámparas de hierro que iluminaban nuestra orgía. Alzándose en altas y esbeltas línea de luz, continuaban ardiendo, pálidas e inmóviles; y en el espejo que su brillo engendraba en la redonda mesa de ébano a la cual nos sentábamos, cada uno veía la palidez de su propio rostro y el inquieto resplandor en las abatidas miradas de sus compañeros. Y, sin embargo, reíamos y nos alegrábamos a nuestro modo -lleno de histeria-, y cantábamos las canciones de Anacreonte -llenas de locura-, y bebíamos copiosamente, aunque el purpúreo vino nos recordaba la sangre.

Porque en aquella cámara había otro de nosotros en la persona del joven Zoilo. Muerto y amortajado yacía tendido cuan largo era, genio y demonio de la escena. ¡Ay, no participaba de nuestro regocijo! Pero su rostro, convulsionado por la plaga, y sus ojos, donde la muerte sólo había apagado a medias por el fuego de la pestilencia, parecían interesarse en nuestra alegría, como quizá los muertos se interesan en la alegría de los que van a morir. Mas aunque yo, Oinos, sentía que los ojos del muerto estaban fijos en mí, me obligaba a no percibir la amargura de su expresión, y mientras contemplaba fijamente las profundidades del espejo de ébano, cantaba en voz alta y sonora las canciones del hijo de Teos.

 

Poco a poco, sin embargo, mis canciones fueron callando y sus ecos, perdiéndose entre las tenebrosas colgaduras de la cámara, se debilitaron hasta volverse inaudibles y se apagaron del todo. y he aquí que de aquellas tenebrosas colgaduras, donde se perdían los sonidos de la canción, se desprendió una profunda e indefinida sombra, una sombra como la que la luna, cuando está baja, podría extraer del cuerpo de un hombre o de un dios, pero ésta no era la sombra de un hombre o de un dios, ni de ninguna cosa familiar. Y, después de temblar un instante, entre las colgaduras del aposento, quedó, por fin, a plena vista sobre la superficie de la puerta de bronce. Mas la sombra era vaga e informe, indefinida, y no era la sombra de un hombre o de un dios, ni un dios de Grecia, ni un dios de Caldea, ni un dios egipcio. Y la sombra se detuvo en la entrada de bronce, bajo el arco del entablamento de la puerta, y sin moverse, sin decir una palabra, permaneció inmóvil. Y la puerta donde estaba la sombra , si recuerdo bien, se alzaba frente a los pies del joven Zoilo amortajado. Mas nosotros, los siete allí congregados, al ver cómo la sombra avanzaba desde las colgaduras, no nos atrevimos a contemplarla de lleno, sino que bajamos los ojos y miramos fijamente las profundidades del espejo de ébano. Y al final yo, Oinos, hablando en voz muy baja, pregunté a la sombra cuál en su morada y su nombra. Y la sombra contestó: “Yo soy SOMBRA, y mi morada está a lado de las catacumbas de Ptolemáis, y cerca de las oscuras planicies de Clíseo, que bordean el impuro canal de Caronte.”

Y entonces los siete nos levantamos llenos de horror y permanecimos de pie temblando, estremecidos, pálidos; porque el tono de la voz de la sombra no era el tono de un solo ser, sino el de una multitud de seres, y, variando en sus cadencias de una sílaba a otra, penetraba oscuramente en nuestros oídos con los acentos familiares y harto recordados de mil y mil amigos muertos.

______________________________

Aquí ofrecí en su momento la versión en cómic del relato por Richard Margopoulos y Richard Corben (1985). Y aquí lo presenté en este blog.

Dejo además una fantástica dramatización teatral del gran Pepe Mediavilla, actor de doblaje, voz habitual de los actores Ian McKellen (Gandalf de El Señor de los anillos) y Morgan Freeman. Valga como homenaje póstumo a su maravilloso trabajo.

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Grecia antigua y la actualidad: epidemia, pueblo, gobernante

Posted by Ricardo en 11 abril, 2020

La tragedia Edipo Rey de Sófocles, escrita durante el último cuarto del siglo V a. C., comienza con los habitantes de Tebas yendo a pedir ayuda a su gobernante, el rey Edipo, ante el azote de una virulenta epidemia que asola a la ciudad. Una epidemia que destruye tanto cosechas, como a animales y a los seres humanos.

He aquí el texto (versos 14 a 57). Habla un sacerdote que dirige a la multitud:

“¡Oh, Edipo!, soberano de mi tierra, ves la edad de quienes estamos arrodillados junto a tus altares: los unos no tienen fuerzas para volar lejos, los otros, cargados de años, son sacerdotes. Yo lo soy de Zeus, y estos de aquí son la flor y nata de los jóvenes. El resto del pueblo, con coronas, está arrodillado en las plazas, junto a los dos templos de Palas, y cabe a las cenizas proféticas de Ismeno. La ciudad, como tú mismo ves, es víctima de embates excesivos, y aún no puede sacar fuera la cabeza del abismo y del oleaje sangriento. Se consume en los gérmenes fructíferos de la tierra, se consume en los hatos de bueyes que pacen en los campos, y en los partos estériles de las mujeres. Sobre ella se ha abatido y la azota una deidad portadora de fuego, la peste aborrecible que vacía la mansión de Cadmo, en tanto que el negro Hades se enriquece de gemidos y lamentos… Endereza de nuevo esta ciudad con firmeza inquebrantable, ya que con feliz agüero la ventura de entonces nos procuraste. Ahora, también, muéstrate igual: porque si has de mandar a esta tierra, como la gobiernas, mejor es gobernarla con hombres que vacía. De nada valen una torre o una nave desiertas cuando no hay hombres en ellas.”

(Traducción de Luis Gil)

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