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Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias y propuestas didácticas.

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    Ricardo L. Rodríguez., profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mis alumnos/as, y a estudios de filología griega y tradición clásica. Alguna vez se colará algo personal.

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3 CUENTOS QUE ME CONTABA MI PADRE

Publicado por Ricardo en 27 abril, 2008

Mi padre murió hace 4 años. Era un gran pediatra y un hombre bueno y honrado. Le gustaban la fantasía y las historias legendarias. Él sabía que yo lo quería y yo sabía que él me quería a mí. Cuando era niño, me contaba historias y leyendas que leía aquí y allá como si fueran cuentos.

He leído esta mañana parte de un libro que se llama Regálame la salud de un cuento de José Carlos Bermejo y he sentido la necesidad de compartir en la blogosfera algunas de esas historias y leyendas que me contaba mi padre adaptándolas como cuentos.

“El caballero, la dama y la rosa”

En una fiesta dada por unos nobles en su palacio, un caballero cortejaba galantemente a una dama, tal vez la más hermosa de todas las de aquella fiesta. Como suscitaba la envidia de otros caballeros presentes, uno de éstos, que era muy alto, se le acercó y le dijo:

-Vuesa Merced es un apuesto caballero y, sin duda, su dama, la más hermosa de la fiesta.

-Le agradezco a Vuesa Merced el cumplido -respondió el caballero galante-.

El caballero alto que se había acercado, señalando un bellísimo rosal trepador que florecía junto a un muro del patio, le dijo:

-Lástima que no podáis ofrecerle a tan bella dama una hermosa rosa de ese rosal, porque están demasiado altas para Vos.

Pues, efectivamente, el caballero galante era de baja estatura.

Pero, entonces, desenvainó su espada y, acercándose al rosal, dio un salto y cortó el tallo de una rosa que cogió sin dejar caer al suelo. Se acercó a la dama  y le ofreció cortesmente la rosa y, después de hecho esto, se dirigió al caballero alto y le dijo:

-Donde no se llega con la mano, se llega con la punta de la espada.

“La treta del ingrato”

Un sabio maestro de lucha adoctrinó y enseñó sus artes a un discípulo aventajado durante muchos años. El maestro amaba al muchacho como a un hijo y le enseñó cuanto sabía. No en vano, este hombre sabio era considerado el mejor maestro de lucha del mundo. Pero llegó el día en que el discípulo no tenía nada que aprender y se despidió de su maestro, que lloraba con pesar porque no sabía si volvería a ver a aquél al que había querido y enseñado como a un hijo.

Pasaron los años y el discípulo se hizo un hombre corpulento y muy fuerte. Nadie se atrevía ya a retarlo porque nadie en el mundo había sido capaz de derrotarlo en competición. Su fama creció al igual que lo hicieron su orgullo, su vanidad y su soberbia. La vida lo llevó en sus viajes al pueblo donde vivía su maestro. Allí declaro a las autoridades que, si no fuera porque su maestro era ya un anciano casi decrépito sin ninguna posibilidad de vencerlo, lo retaría a un combate, demostrando que él era el mejor luchador del mundo. Estas palabras llegaron a su maestro que, con pesar y sin saber nada en tantos años del que tanto había querido y al que con tanta dedicación se había entregado, aceptó el combate.

Vinieron gentes de todas las tierras para presenciar aquel combate que sin duda haría historia. El discípulo dominaba a su maestro fácilmente, pues éste era ya viejo y no tenía ni la fuerza, ni la resistencia necesarias. El discípulo, algo cansado ya de aquel juego, inmovilizó a su maestro dejándole en una posición ridícula ante todos los presentes. Le pedía que se rindiera para no hacerle más daño. Pero de pronto, con una maniobra inusitada, el maestro se soltó, agarró por un brazo a su discípulo y lo inmovilizó hasta que éste no tuvo más remedio que rendirse.

Cuando terminó el combate, el discípulo se acercó al maestro y le reprochó:

-Maestro, dijiste que me habías enseñado todo lo que sabías. Esa maña con la que me has vencido nunca me la enseñaste. Me dijiste en muchas ocasiones que me querías como a un hijo. Me mentiste.

-Querido hijo, ésta es mi última lección: esa maña se conoce como “la treta del ingrato”.

“Los caballeros borrachos, la dama y la armadura”

Un rey celebraba sus esponsales en su enorme castillo. La fiesta se prolongó hasta bien entrada la noche y el vino corrió por las gargantas de algunos presentes más de lo necesario. Unos caballeros borrachos se fijaron en una joven y hermosa doncella que había acudido a las bodas de los reyes. En un momento determinado, los caballeros rodearon a la dama y comenzaron a ultrajarla de palabra y de gesto. Le decían todo tipo de improperios y la dama, asustada, intentó escapar del acoso de aquellos hombres. Perseguida por el castillo, la doncella fue acorralada al final de uno de los larguísimos pasillos. Las intenciones de aquellos malhechores eran sin duda las peores. La dama cayó al suelo horrorizada y exhausta y sólo consiguió agazaparse junto a las piernas de una enorme armadura que había al fondo de aquel oscuro pasillo.

-Yo primero, yo primero -decían los tres hombres, que querían violar a aquella joven-.

Por fin, uno de ellos se acercó a la doncella y la agarró por un brazo e intentaba sacarla del hueco donde se había protegido. Un viento gélido entró de golpe por la pequeña ventana que había junto a la estatua, recorriendo como un huracán el largo pasillo. El guantelete de la armadura se movió pesadamente, dando un durísimo golpe en la cabeza al hombre que pretendía violar a la joven. Los hombres quedaron estupefactos. La armadura se erguía ahora pareciendo que tenía vida propia y el mismo guantelete que descargó el golpe, acariciaba en señal de protección el hermoso cabello de la joven. Los hombres, a los que el miedo les llegaba al mismísimo tuétano, huyeron corriendo por aquel pasillo. Un rato después, el guantelete de la armadura y toda ella misma quedaron de nuevo inertes. La joven dama estaba a salvo.

____________________________

Gracias, Papá. Descansa en paz.

Actualización (6 de julio de 2008)

Buceando por Internet acabo de descubrir que el primer cuento de los tres, corresponde a un poema de un tal Gregory Chavarri, del que no he encontrado información aunque sí el poema que transcribo. Esto es algo que solía hacer mi padre: sobre algo que recordaba se inventaba una historia. Ha sido un hallazgo curioso, sabía que de alguna parte tuvo que salir ese cuento.

LA ROSA DE VERSALLES

O ASÍ SE LLEGA… 

Fue la escena en un baile de Versalles,

los nobles de la corte disfrutaban

la suprema caricia del ambiente,

de oro, de luz, de ritmo y de fragancias

que ofrecía la fiesta y esplendor de galas.

Ilusiones, amores y deseos

como invisibles átomos flotaban.

Un grupo de servibles cortesanos

en torno al rey solícitos giraban,

como gira un satélite buscando

luz en los astros para reflejarla.

No lejos veíase un hidalgo

de buen aspecto, de gentiles trazas,

ataviado a la clásica manera

de un noble de la corte castellana.

Era su gesto altivo y su persona

de fina distinción, pero su talla,

no quiso Dios que fuese desmedida,

y resultó pequeña y desmedrada.

Quizá por divertir al soberano,

un caballero de los que allí estaban,

comentó con donaire de mal gusto,

la estatura, en verdad harto menguada

del hidalgo español y, deseando

de su ingenio ante todos hacer gala,

se puso a contemplar una rosa colorada

en medio de otras flores que tejían

sobre un viejo tapiz una guirnalda,

y después, con gesto de ironía,

se volvió al español y en son de chanza,

le dijo así: “Mirad aquella rosa;

si pudiera, con gusto la cortara

para obsequiar a la mujer más linda

de cuantas hoy en el palacio se hallan:

pero como el adorno está muy alto,

ni vos ni yo podemos alcanzarla”.

Comprendió el castellano la indirecta,

y mirando al francés con mucha calma,

desenvainó el acero, y con la punta

de su limpia tizona toledana,

cortó la rosa y, con respeto luego,

poniéndose delante de la dama

le dijo: “permitidme que os ofrezca

esta linda flor que, por estar muy alta,

creyeron que jamás alcanzaría,

sin pensar que los hombres de mi raza,

llegan a lo más alto cuando quieren,

porque aprendieron todos en España

que donde no se llega con la mano,

se llega con la punta de la espada.

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10 comentarios hacia “3 CUENTOS QUE ME CONTABA MI PADRE”

  1. Filipino escribió

    Muy bonitas historias. Seguro que tu padre se siente orgulloso de ti donde quiera que esté.

  2. Ricardo escribió

    Muchas gracias, Filipino, por tu amable comentario. Este artículo es de tema personal y los cuentos están redactados, sobre todo, con mucho cariño. Un saludo cordial.

  3. Chelucana escribió

    Este verano mi padre estuvo a punto de morir. Durante los días en el hospital y ante su fragilidad e incapacidad, pensaba en mi infancia, cuando era aún muy niña y elegía los brazos de mi padre para quedarme dormida, mientras él me cantaba con voz grave una particular (y personalizada) versión de “Cuando la aurora tiende su manto”, como nana, en las noches de verano, bajo el cielo estrellado.

    Es curioso, Ricardo. Cuando llegamos a adultos y recordamos los días más felices de nuestra infancia, no suelen ser los del Día de Reyes con su montaña de juguetes, ni las fiestas de cumpleaños celebradas con los amigos, ni el día en que nuestros padres nos llevaron al parque de atracciones… Recordamos los instantes más afectuosos vividos junto a nuestros padres, amigos, hermanos,… Las sonrisas, los abrazos, las palabras de aliento, las canciones y cuentos que nos contaron, los tiempos dedicados “en exclusiva”, sin hermanos :-)

    Lo mismo que al pensar en nuestros profes más queridos, recordamos las anécdotas más personales y extraacadémicas: las visitas culturales, los viajes de estudio, la tarde en el parque,…

    Un abrazo

  4. Ricardo escribió

    Tienes todo la razón, Chelucana. Quizás alguno de los cuentos sea apropiado para las pequeñas lectoras. Muchas gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.

  5. Paula escribió

    Hola, Ricardo.
    Te voy a contar cómo me han parecido los cuentos. El 1º, ha estado bien. El 2º, ha estado por el principio ha estado bien y por el medio ha estado mal y al final acabó bien. Y el 3º, toda la historia menos el final ha sido mal. En cambio, el final ha estado bien. Adios.

  6. Ricardp escribió

    Muchísimas gracias, Paula, por tu crítica que para mí es muy importante. Tu hermana y tú sois mis dos críticas más importantes y yo me fío mucho de lo que me decís. Estoy escribiendo el cuento de Leo en el que sus amigos van a celebrar la fiesta de su cumpleaños a Cucópolis de las Nubes. Un beso.

  7. Gemma escribió

    Gracias, Ricardo, por compartir…
    A mí ni mi padre (que también murió hace cuatro años) ni mi madre me contaron cuentos… Por eso a lo mejor he crecido poco, y por lo mismo tendré que hacer uso de la espada en caso de necesidad, o sea, de los cuentos de otros… ¡y seguir creciendo y viviendo aunque sea al revés!

    ¡Y felicidades: muy bien escritos!

  8. Ricardo escribió

    Muchas gracias, Gemma. Me alegro si te han gustado los cuentos. ¿Por qué “creciendo y viviendo al revés”? Bueno, un saludo muy cordial.

  9. [...] En abril acogimos el C.I.O. del que hoy estoy desvinculado injustificadamente. Y el homenaje a mi Papá. A partir de mayo nuestras vidas tomaron nuevos rumbos y destinos. Fueron abril y mayo meses duros [...]

  10. [...] padre era médico y me contaba de niño cuentos y leyendas. A veces también me explicaba enfermedades y cosas de medicina. Recuerdo vivamente haber tenido [...]

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