
Tierra Santa: “Alas de fuego”
Surcando los cielos huyó del edén,
batiendo sus alas de fuego.
Burló los caminos de la tentación
y ahora su fuego es eterno.
La magia marcó su destino al volar
y resurgió de sus cenizas.
Poeta del aire con alma inmortal
que nunca debió despegar.
Y aunque la noche lo pueda atrapar
y reine la oscuridad,
un nuevo día su vuelvo traerá
y el fuego de nuevo arderá.
Subiendo a lo alto su llama encendió,
robando la furia del viento.
Buscó la semilla de la tempestad
y de su fuerza él fue dueño.
Su llama brilló más allá de la tierra
y el cielo se unió con su fuego.
La magia burló su anhelada virtud
que nunca se pudo alcanzar.
Y aunque la noche lo pueda atrapar
y reine la oscuridad,
un nuevo día su vuelo traerá
y el fuego de nuevo arderá.
Alas de fuego,
de tus cenizas resurgirás.
Arriba en el cielo vuela
tu llama inmortal.
Alas de fuego,
dueño del viento y la tempestad.
Y aunque la noche te atrape
tu vuelo siempre arderá.
Saratoga: “Ave Fénix”
Negra el alma, sucio el karma,
¿ves cómo se hunden tus pies?
Vives siempre en mala racha,
te replanteas si creer…
Pues si hay un dios,
no ve por mí.
¿Piedad de el
debo pedir?
¡No, no es solución! Levántate por ti.
¡Tú puedes volar cual ave Fénix!
¡Tú debes buscarl a fuerza y el tesón!
Verás, resurgiras, ¡cual ave Fénix!
Mar en calma, limpia el alma,
paz en tu corazon.
Nunca has de bajar la guardia,
¡no te encomiendes ni a Dios!
Detras de ti,
siempre hay dolor.
Va tras de ti
y sigue tu dolor.
¡No, no es solución! Levántate por ti.
¡Tú puedes volar cual ave Fénix!
¡Tú debes buscarl a fuerza y el tesón!
Verás, resurgiras, ¡cual ave Fénix!
¿Quién te dice que hay un dios?
¿Quién demuestra algo mejor?
Si eres tu, puedo ser yo.
Viento y agua, ¡ese es mi dios!
Veo el engaño en la oracion.
Veo codicia en tu interior.
Tal vez Cristo no existió…
O tal vez sí y no era tu voz.
Pues si hay un dios,
no ve por mí.
¿Piedad de el
debo pedir?
Detras de ti,
siempre hay dolor.
Va tras de ti
y sigue tu dolor.
¡No, no es solución! Levántate por ti.
¡Tú puedes volar cual ave Fénix!
¡Tú debes buscarl a fuerza y el tesón!
Verás, resurgiras, ¡cual ave Fénix!
J. Aquilino Rodríguez-Roberto Valcárcel-David Fernández: “Las hazañas del Fénix”




