HELLENIKÁ. RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO

Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias y propuestas didácticas.

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    Ricardo L. Rodríguez., profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mis alumnos/as, y a estudios de filología griega y tradición clásica. Alguna vez se colará algo personal.

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Posts Tagged ‘literatura griega’

2º.BACHILLERATO: LECTURAS DE HESÍODO Y ETIMOLOGÍAS

Posted by Ricardo en 6 octubre, 2010

AQUÍ tienen las lecturas obligatorias de Hesíodo. Desde el visor de Scribd pueden descargar el documento en formato PDF.  Para quienes descargarlo en formato de Word, aquí les dejo el enlace en el que podrán hacerlo.

Fragmentos de Trabajos y Días de Hesíodo

Si quieren tener una información  sobre la Teogonía de Hesíodo desde los medios audivisuales, pueden consultar ESTE ARTÍCULO.

Para los relatos de Prometeo, Pandora y de las razas del ser humano, pueden consultar ESTE ARTÍCULO, donde encontrarán muchos vídeos relativos a la narración que hace Hesíodo en Trabajos y Días de estos mitos. Entre otros, se encuentra el que hemos visto y comentado hoy en clase.

También les dejo una sencilla ficha usada para la materia Cultura Clásica de 3º. de E.S.O. que trata sobre los mitos ya mencionados. Puede serle de utilidad como resumen.

AQUÍ tienen el informe de las etimologías oblitorias para la P.A.U. Además, pueden descargar también ESTE OTRO magnífico informe sobre etimologías griegas.

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LA SERENATA GRIEGA Y UN PASEO POR LAS NUBES

Posted by Ricardo en 2 octubre, 2010

“Quédate ante la puerta si quieres que te la abran. No dejes el camino si quieres que te guíen. Nada está nunca cerrado sino a tus propios ojos.”

Farid al-Din Attar

Un simposio (literalmente “reunión de bebedores”) era en la antigua Grecia, por definirlo de una manera sencilla, una reunión de amiguetes (sólo tíos) para pasar una velada  nocturna. Como no había televisión, ni fútbol, ni selecciones nacionales, ni Telepizza, ni sofás, los amigos reunidos se tumbaban en unas especies de divanes, comían algo y después ¡a beber hasta las trancas! Hablaban y discutían sobre temas diversos de mayor o menor altura intelectual, recitaban poemas, escuchaban música o tocaban la lira y cantaban ellos mismos. La reunión podía terminar en un comos, ronda nocturna o incursión por las calles de la ciudad. Las consecuencias de la ronda podían ser nefastas según el estado de embriaguez del grupo de amiguetes. El historiador Tucídides (VI, 27 y 28) nos habla de la mutilación nocturna en Atenas de las cabezas de los hermas y de otras imágenes  de divinidades por obra de unos jóvenes borrachos. Vandalismo nocturno (¡y sacrílego!), casi nada, en la primavera-verano del año 415 a. C.

Pero si entre los amiguetes participantes en el simposio había algún enamorado, el vandalismo podía rechazarse para dejar paso a actividades más tiernas y, de esta manera, los jóvenes marchaban a casa de la doncella pretendida por el enamorado para cantarle canciones de amor. De esta costumbre nació el paraclausítiro (literalmente “junto a una puerta cerrada”), canción ante la puerta de la joven amada. Señala el profesor Máximo Brioso que todo terminaba, si no había una acogida favorable de la joven, en insultos, amenazas y  actos violentos, “o simplemente en una no muy esperanzada guardia durante el resto de la noche ante la puerta implacablente cerrada” (1)

Tenemos varios ejemplos de este tipo de canción en la literatura griega. Quizás, aunque en clave de parodia obscena, el primero de ellos se encuentre en Aristófanes, Asambleístas, 960 ss. Teócrito en sus poemas bucólicos, los refleja:

“Ahora ya conozco al Amor: un dios bien gravoso. Seguro que de una leona fue la ubre en que mamara y que su madre lo crió en la espesura, a él que con sus brasas me hiere hasta el hueso. ¡Oh tú, la de linda mirada, cabalmente una peña, moza la de cejas tan negras!, ven a abrazar a este cabrero, para que pueda besarte: que incluso en el simple besar hay un dulce placer.” (2)

Muchos años después, el cine supo poner en imágenes la esencia del paraclausítiro, dejando en nuestro recuerdo, en nuestro corazón, una escena y una canción deliciosas en la película “Un paseo por las nubes” de Alfonso Arau.

(Imagen tomada de aquí)

[Enlace relacionado: “Escena dionisíaca: Crush the Grapes”, sobre la representación de un lénos o canción de la vendimia de la antigua Grecia en la película citada)]

(Si quieres ver sólo la escena de la serenata, adelanta el vídeo hasta el minuto 3 y 31 segundos)

Ya sabes que este artículo es para ti.

______________________________

(1) Brioso Sánchez, M.: Bucólicos griegos. Madrid, 1986, p. 74.

(2) Ibidem pp. 75-76

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ARISTÓFANES, ESOPO, DU MAURIER, HITCHCOCK Y LOS PÁJAROS

Posted by Ricardo en 13 abril, 2010

1-El mirlo joven, el gato y los mirlos adultos.

Entre las varias anécdotas que me han sucedido esta Semana Santa, detención errónea por la Policia Nacional incluida, una me hizo reflexionar sobre la literatura, el cine y la vida.

Era por la mañana, temprano, sobre las 9:10 h. más o menos. Hacía fresco en el parque. Descansaba de un ejercicio cuando vi caer de la copa de un naranjo en flor de azahar a un pájaro gris y gordito. El pájaro dio varias saltitos en el suelo y se desplazó unos metros batiendo sus alas, pero no consiguió remontar el vuelo. Pasó inmediatamente por mi mente la imagen literaria de un tribuno de legión en un desierto recordando un verso de la Ilíada y, como Marco Flaminio Rufo, yo mismo recordé un verso del comienzo del Edipo Rey de Sófocles:

“Unos, sin fuerza aún para volar lejos…”

Era un mirlo joven que se había lanzado del nido antes de tiempo. De pronto, apareció un gato negro con rayas amarillas e intentó cazar al pajarillo. Pero tres mirlos adultos, negros, muy negros, se lanzaron contra el gato dando enormes graznidos, como cuervos, picándole y atacándole con una violencia tal que consiguieron ponerlo en fuga. El pequeño felino se quedó sin desayuno. Para entonces, el mirlo pequeño había llegado saltando hasta el hueco del tronco de un álamo y se escondió allí, resguardado además por unas briznas de yerba alta. Estuvo, al menos, quince minutos escondido. Después ya no lo vi. Me quedé pensando en quiénes serían sus tres defensores: su padre, su madre y… ¿quién sería el tercer mirlo? Contemplar esa escena me pareció una especie de regalo de la vida, sobre todo, porque el más débil, el indefenso, se salvó y eso me alegraba mucho. También recordé otro regalo de la vida en forma de vuelo espectacular de un águila imperial que divisé desde la colina del teatro romano de Acinipo.

El paisaje que se ve desde la parte más alta del graderío del teatro romano de Acinipo

Un rato después me puse a pensar en literatura griega, en literatura inglesa, en cine y en otras muchas cosas.

2-Utopía y mundos inventados

El ser humano siempre ha ansiado encontrar un lugar en el que vivir sin preocupaciones, sin desgracias y sin penurias. Llámese a ese lugar la Atlántida (Platón), las Islas de los Felices (Hesíodo), Cucópolis de las Nubes (Aristófanes) o Luminolandia (Luciano). Da igual. Buscamos un lugar de paz, de felicidad, de bondad y de belleza. Es la Utopía, que en griego significa “no hay tal lugar”. Pero da igual, seguimos buscándola o seguimos intentando convertir nuestro mundo en la Utopía.

3-El mirlo de Esopo y los pájaros de Aristófanes

En el año 414 a. C., Aristófanes escribió la comedia Los pájaros, cuyo argumento resumido es el siguiente: dos ciudadanos atenienses, Pistetero y Evélpides, cansados e insatisfechos de la vida en Atenas, deciden fundar una ciudad ideal en el cielo, con los pájaros, terminando ellos mismos convertidos en pájaros. A este argumento le viene que ni pintada la fábula de Esopo del cazador y el mirlo, que dice así:

Viendo un inocente mirlo que cierto cazador tendía sus redes, le preguntó qué era aquello que hacía, y respondió el cazador que iba a edificar un pueblo. Se acercó el mirlo sin desconfianza al cebo puesto junto a la red, y cayó en ella. Pero al acercarse el cazador a cogerlo, le dijo con ironía:

-Si tratas de formar tu pueblo de este modo, por medio de la traición y el engaño, no habrá muchos que acudan a habitarlo.

Nada destruye tanto las sociedades como la mala fe y la crueldad de los que las gobiernan.

Hay una escena de la comedia de Aristófanes que recordé cuando vi a aquellos mirlos lanzarse violentamente contra el gato. La transcribo (1).

Pistetero: ¡Oh, Posidón! ¿no ves qué espantosa cantidad de aves?

Evélpides: Señor Apolo, ¡qué nube! Tantos volando no dejan ver ni la entrada del teatro.

(Las aves se arremolinan, mueven las alas, pían. Todo ello simultáneamente con el diálogo.)

Pistetero: Ésta es una perdiz.

Evélpides: Y aquél, por Zeus, un francolín.

Pistetero: Ésta es una cerceta.

Evélpides: Y aquél, un alción.

Pistetero: ¿Y el de detrás?

Evélpides: ¿El de detrás? Un barbero.

Pistetero: ¿El barbero es un pájaro?

Evélpides: ¿No está hecho uno bueno Espórgilo?

Pistetero: Y ésta es una lechuza.

Evélpides: ¿Que dices? ¿Quién llevó lechuzas a Atenas?

Abubilla: Una urraca, una tórtola, una alondra, una curruca, un triguero, una paloma, una halcón, un azor, una zurita, un cuco, una torcaz, un reyezuelo, una polla sultana, un cernícalo, un somormujo, un pardillo, un quebrantahuesos, un pico carpintero…

Pistetero: ¡Oh, oh! ¡Qué de pájaros!

Evélpides: ¡Oh, oh! ¡Qué de mirlos!

(El piar de los pájaros, que no se ha interrumpido, va haciéndose cada vez más amenazador)

Pistetero: ¡Cómo pían y corren chillando!

Evélpides: ¿Es que nos amenazan?

Pistetero: Están con el pico abierto y nos miran a ti y a mí.

Corifeo: … ahora me parece lo mejor que estos dos viejos sufran castigo y sean despezados por nosotros.

Pistetero: ¡Estamos perdidos!

Evélpides: Tú eres el único culpable. ¿Por qué me has hecho venir de Atenas?

Pistetero: Para que me acompañaras.

Evélpides: Para llorar amargamente.

Pistetero: No dices nada más que tonterías; pues ¿cómo vas a llorar, si te van a sacar los ojos?

Coro de pájaros.

(Antístrofa)

¡Jo, jo!

¡Corramos, lancemos nuestro ímpeto hostil,

sangriento, las alas abramos en torno,

cerquémoslos ya!

Es preciso que mueran los dos

y den a los picos festín.

Ni monte sombrío ni nube elevada

ni mar espumoso los recibirá,

logrando escapar.

Corifeo: Pero vamos ya a arrancarles el cabello y a morderlos. ¿Dónde está el comandante? ¡Que ponga en movimiento el ala derecha!

Corifeo (lanzándote al ataque): ¡A por ellos! ¡Adelante, el picoal frente! ¡Rápido! !A arrastrarlos, arrancarles el pelo, golpearlos, desollarlos vivos!…

Por fortuna para los protagonistas de la comedia, Pistetero y Evélpides, los pájaros no materializaron su ataque finalmente.

4- Los pájaros de du Maurier y los de Hitchcock

Daphne du Maurier

Pues bien, al evocar esta escena de Aristófanes, recordé, a su vez, algunas frases del relato que Daphne du Maurier escribió en 1963, Los pájaros.

“No sabía cómo explicarlo ahora, a la luz del día, la batalla con los pájaros sonaría absurda.” (2)

Esa acumulación y enumeración de pájaros del fragmento de la comedia de Aristófanes, la encontré de modo paralelo en una relectura de la novela corta de Daphne du Maurier.

“Los pájaros se posaban en lo alto de los tejados, en los alfeizares de las ventanas y en las chimeneas. Las especies incluían mirlos, tordos, gorriones, y, como era de esperar en la metrópoli, una gran cantidad de palomas y estorninos, y ese frecuentador del río de Londres, la gaviota de cabeza negra.” (3)

Hitchcock, al que he dedicado un artículo hace poco tiempo, adaptó para la gran pantalla el relato de du Maurier. De éste, Hitchcock sólo conserva la idea del ataque de los pájaros a los seres humanos. La historia del relato de du Maurier, centrada en un padre que intenta proteger por todos los medios a su mujer y sus dos hijos, poco o nada tiene que ver con la del maestro del suspense. La de éste es más perversa: la familia se compone de una madre autoritaria y con posible complejo de Yocasta o de Fedra, un hijo soltero complaciente y sus dos hermanos pequeños. Una rubia desconocida, con sus dos periquitos enjaulados, parece traer la desgracia al pueblo de Bodega Bay, sin que del ataque de los pájaros se dé explicación alguna y sin que el final de la película ofrezca solución posible a los acontecimientos.

“Nat escuchó el violento chasquido de la madera al astillarse y se preguntó cuántos millones de años de recuerdos estaban almacenados en aquellos pequeños cerebros, tras los hirientes picos y los taladrantes ojos, que ahora habían nacer en ellos este instinto de destruir a la numanidad con toda la certera y demoledora precisión de unas máquinas implacables”.” (4)

_______________________

La imagen del paisaje desde el teatro de Acinipo es mía.

La imagen del retrato de Daphne du Maurier está tomada de AQUÍ.

(1) La traducción es de Francisco Rodríguez Adrados en Aristófanes: Las avispas. La paz. Las aves. Lisístrata. Madrid, 2000 (5).

(2) Daphne du Maurier: Los pájaros y otras historias. Ediciones Orbis. Barcelona, 1985, p. 14.

(3) Ibidem, p. 19

(4) Ibidem, p. 43.

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BORGES Y LAS CUATRO HISTORIAS

Posted by Ricardo en 21 septiembre, 2009

El oro de los tigres de Jorge Luis Borges se publicó en el año 1972. En este libro se incluye su breve apólogo “Los cuatro ciclos”,  en el que el argentino expresaba una adhesión absoluta por la tradición literaria griega y los mitos clásicos. He aquí el relato.

Los cuatro ciclos (1)

Cuatro son las historias. Una, la más antigua, es la de una fuerte ciudad que cercan y defienden hombres valientes. Los defensores saben que la ciudad será entregada al hierro  y al fuego y que su batalla es inútil; el más famoso de los agresores Aquiles, sabe que su destino es morir antes de la victoria. Los siglos fueron agrandando elementos de magia. Se dijo que Helena de Troya, por la cual los ejércitos murieron, era una hermosa nube, una sombra; se dijo que el gran caballo hueco en el que se ocultaron los griegos era también una apariencia. Homero no habrá sido el primer poeta que refirió la fábula; alguien, en el siglo catorce dejó esta línea que anda por mi memoria: The borgh britened and brent to brondes and askes. Dante Gabriel Rosseti imaginaría que la suerte de Troya quedó sellada en aquel instante en que Paris arde en amor de Helena; Yeats elegirá el instante en que se confunden Leda y el cisne que era un dios.

Otra, que se vincula a la primera, es la de un regreso. El de Ulises, que, al cabo de diez años de errar por mares peligrosos y de demorarse en islas de encantamiento, vuelve a su Itaca; el de las divinidades del Norte que, una vez destruida la tierra, la ven surgir del mar, verde y lúcida, y hallan perdidas en el césped las piezas del ajedrez con que antes jugaron.

La tercera historia es la de una busca. Podemos ver en ella una variación de la forma anterior. Jasón y el Vellocino; los treinta pájaros del persa, que cruzan montañas y mares y ven la cara de su Dios, el Simurg, que es cada uno de ellos y todos. En el pasado toda empresa era venturosa. Alguien robaba, al fin, las prohibidas manzanas de oro; alguien al fin, merecía la conquista del Grial. Ahora, la busca está condenada al fracaso. El capitán Ahab da con la ballena y la ballena los deshace; los héroes de James o de Kafka sólo pueden esperar la derrota. Somos tan pobres  de valor y de fe que ya el happy-ending no es otra cosa que un halago industrial. No podemos creer en el cielo, pero sí en el infierno.

La última historia es la del sacrificio de un dios. Atiis, en Frigia se mutila y mata; Odín, sacrificado a Odín. El Mismo a Sí Mismo, pende del árbol nueve noches enteras y es herido de lanza; Cristo es crucificado por los romanos.

Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda seguiremos narrándolas, transformadas.

………………………………………………………….

La primera historia es la historia de una guerra de asedio y está narrada en la Ilíada. ¿Cuándo quedó sellado el destino fatal de Troya? ¿Tal vez cuando Laomedonte incurrió en hýbris incumpliendo su trato con Poseidón y Apolo; o bien cuando el pastor que era un príncipe le otorgó la manzana de la belleza a Afrodita? ¿Qué quiere decir el quinto verso del primer libro de la Ilíada (“y el plan de Zeus se cumplía”)? ¿A quién se llevó Paris a Troya: a Helena o a una doble fantasmal? (2) ¿Qué podían hacer los seres humanos si ya no eran más que marionetas manejadas por los dioses?

La segunda historia es continuación de la primera: terminada la guerra, los héroes  aqueos victoriosos vuelven a su patria. Regresan, pero uno de sus caudillos, Odiseo-Ulises, se pierde en el mar y vaga durante diez años hasta llegar a su casa y reencontrarse con su familia. Este es el argumento de la Odisea. ¿No somos todos acaso Ulises? ¿No nos perdemos alguna vez en mares ignotos? ¿Por qué vida no han pasado Sirenas, Circes y Calipsos? ¿Y el ánsia por llegar? ¿Y el viaje? ¿Y la espera? ¿Y el reencuentro?  ¿No es nuestra vida una Odisea?

La Ilíada y la Odisea se atribuyen (aunque con reservas) a Homero.

La tercera historia, la del viaje de Jasón y los Argonautas en busca del vellocino de oro, la escribió Apolonio de Rodas en las Argonáuticas. El viaje de Jasón y sus compañeros, de ida y vuelta, estuvo lleno de peligros y de aventuras, algunas de ellas idénticas a las de la Odisea (Escila y Caribdis, encuentro con las Sirenas). ¿Sabemos qué queremos? ¿Qué buscamos? ¿Para qué nos sirve lo que buscamos? ¿Cuándo encontraremos a nuestro Simurgh?.

Hasta aquí, Borges cita las fuentes griegas como ejemplo arquetípico de las historias literarias posibles. Pero en la cuarta… En la cuarta, la que corresponde al sacrificio de un dios, se le olvidó al argentino citar a Prometeo, el titán benefactor de la humanidad que robó el fuego a Zeus para entregárselo a los seres humanos. Por ello, Prometeo fue castigado y encadenado a una roca. Un águila la roía las entrañas de día y de noche se le regeneraban (3). Esta historia se encuentra en la tragedia de Esquilo  Prometeo encadenado. ¿Somos Zeus o Prometeo? ¿Cómo contribuimos al bien común los seres humanos? ¿Dónde queda nuestro espíritu de sacrificio?

Si a partir de estos cuatro ejemplos sólo podemos esperar variaciones, ¿se ha agotado la literatura?, ¿se han agotado los argumentos? La literatura griega está en nosotros y en nuestras vidas. Este curso la estudiaremos desde un punto de vista diferente.

__________________________________

(1) Jorge Luis Borges: El oro de los tigres. En Prosa Completa 4. Barcelona, Bruguera, 1985

(2) En la “Palinodia de Helena”, Estesícoro de Hímera escribió: “Esta historia no es cierta. Ni fuiste en los barcos bien provistos, ni alcanzaste las ciudades de Troya”. Y leemos en la tragedia de Eurípides Helena (habla ella, versos 31 a 35): “Pero Hera, ofendida por no haber vencido a las otras diosas, hizo volar con el viento mi unión con Paris, y no me entrega a mí abrazada al hijo del rey Príamo, sino a un espectro vivo semejante a mí fabricado de aire”.

(3) El sacrificio de Prometeo en favor del ser humano y su papel como “justo doliente” ha sido señalado por los exégetas cristianos, comparando al dios griego con Jesucristo.

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LAS MEDEAS DEL CINE

Posted by Ricardo en 9 abril, 2009

  • Medea de Pier Paolo Passolini (1968)
  • Medea de Zoe Caldwell (1983)
  • Medea de Lars Von Triers (1998)
  • Así es la vida de Arturo Ripstein (2000)
  • Medea de Theo van Gogh (2005)
  • Medea de Emanouel Kouloumbre (2005)
  • Medea, cortometraje de Burcu Özalp (2006)

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LA ZORRA Y LAS UVAS DE ESOPO (ANIMACIONES)

Posted by Ricardo en 7 febrero, 2009

la-zorra-y-las-uvas

Trabajando en las fábulas de Esopo, he encontrado varios vídeos curiosos en Yo*t*be. Me resultó especialmente expresivo la animación con figuritas de plastilina de Penelope Yocum. He editado el vídeo (muy adecuado para los niños, por cierto)  adaptándolo al mejor desarrollo del texto original, cuya traducción literal me ha servido para subtitularlo.

Vídeo animado original

Otro vídeo de la misma fábula en español

Y, por último, he aquí la versión del fabulista español Samaniego.

Es voz común que a más del mediodía,

en ayunas la Zorra iba cazando;

halla una parra, quédase mirando

de la alta vid el fruto que pendía.

Causábala mil ansias y congojas

no alcanzar a las uvas con la garra,

al mostrar a sus dientes la alta parra

negros racimos entre verdes hojas.

Miró, saltó y anduvo en probaduras,

pero vio el imposible ya de fijo.

Entonces fue cuando la Zorra dijo:

«No las quiero comer. No están maduras.»

No por eso te muestres impaciente,

si se te frustra, Fabio, algún intento:

aplica bien el cuento,

y di: No están maduras, frescamente.

Espero que les guste y les sea de utilidad.

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LA TRAGEDIA GRIEGA (VÍDEO)

Posted by Ricardo en 26 enero, 2009

Como complemento a las explicaciones de clase, aquí tienen un documental de animación en el que se explica una de las teorías del origen y desarrollo de la tragedia griega. Espero que lo encuentren de utilidad.

Actualización (17 de febrero de 2009): Vídeos difundidos con anterioridad en el blog “El blog de Mr. Monster y Cia.”

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