HELLENIKÁ. RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO

Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias y propuestas didácticas.

Archivos de la categoría ‘FILOLOGÍA CLÁSICA’

BLADE RUNNER Y EL MITO DE TESEO Y EL MINOTAURO

Publicado por Ricardo en Diciembre 1, 2008

En mayo de este año, Fernando, autor del blog “Odisea”, nos presentaba este artículo y, a mi vez, le ofrecía allí una información relativa al tema. Hace unos 6 años, buscando ciertas informaciones en Internet, encontré un curioso e interesante artículo, “Blade Runner o la lucha de Teseo contra el Minotauro”, escrito por David Cifuentes Camacho.

Este trabajo, cuya redacción tiene ya más de 20 de años, me resultó especialmente interesante por la aguda y profunda interpretación que se hace en él del argumento de la película “Blade Runner” como una alegoría del  mito del Minotauro.  

“…no debería sorprendernos que ciertas figuras míticas no sólo no hayan caído en el olvido al desaparecer la civilización en la que vieron la luz, sino que podamos verlas aparecer de nuevo, bajo otro disfraz, en creaciones de la imaginación humana de otras épocas y culturas. En mi opinión, una de estas figuras es el Minotauro, un símbolo mítico que se puede rastrear en un contexto tan alejado del originario como el film de R. Scott Blade Runner.”

 Imagen tomada de aquí, del blog “Cinenganchaos”

Para Cifuentes Camacho, tres son los hilos conductores de la alegoría: los escenarios, los personajes y, por último, un motivo presente en ambas historias: la hýbris.

“…como el ámbito de los “contenidos subyacentes”: el componente de hybris que mueve ambos relatos por análogos caminos.”

Remito a la lectura de este interesante artículo para mayor información.

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“LA PRINCESA PROMETIDA” Y LA NOVELA GRIEGA ANTIGUA

Publicado por Ricardo en Septiembre 14, 2008

Hace ya muchos años desde que vi por primera vez la película “La princesa prometida” (1.987). Me deslumbró, me pareció un cuento visual hermosísimo (aquí, hay una guía didáctica de la misma). Hace también bastantes años ya desde que alguien me descubrió que la película era la adaptación de una novela.

Fig. 1 La belleza natural de Buttercup (Robin Wright)

Cuando estudié los géneros literarios de la literatura griega, y más concretamente la novela (1), me pareció que la película ”La princesa prometida” contenía una estructura muy parecida y los mismos elementos literarios que se encuentran en el corpus de novelas griegas conservadas (2), empezando por el argumento de la película (compárese éste con las definiciones del género recogidas más abajo): dos jóvenes que se enamoran, se separan por distintas circunstancias y se reencuentran finalmente, tras sufrir ambos grandes peligros, vicisitudes y tras correr muchas aventuras, juntos o en solitario. 

Fig. 2 El beso de amor final entre los enamorados

Unos años después de terminar la carrera, leí por fin la novela La princesa prometida de William Goldman. Inicialmente, su tono de humor irónico y sarcástico no me agradó, pero tras una relectura me reconcilié con el texto y me terminó gustando mucho.

La vida tiene unas cosas a veces… Después llegarían las oposiciones al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria. Y allí que me fui a Tenerife, con tanto miedo como esperanzas. Pues bien, para el examen oral, la defensa de un tema del temario específico ante los miembros del tribunal, me tocó el número 38, a saber: “La novela y la fábula en Grecia. Influencia en la literatura occidental”. Para la segunda parte del tema, la “influencia en la literatura occidental”, hablé, entre otras cosas, de la novela La princesa prometida como un excelente ejemplo de tradición clásica de la novela griega en la novela moderna, y expuse su argumento y los elementos literarios que compartía con las novelas del corpus griego. Aprobé, y una de las 10 plazas fue la mía. Siento darles la paliza con estos insignificantes detalles autobiográficos, pero es que me traen tan buenos recuerdos…

A día de hoy,  he leído varias veces esta novela. Ha sido todo una sorpresa el descubrimiento de su nueva 7ª. edición con un material adicional bastante interesante. 

Fig. 3 Portada de la 7º. edición ampliada de la novela

Años después de las oposiciones, he recogido aquellas ideas que les expuse a los miembros del tribunal y he preparado para un curso de doctorado un trabajo precisamente  sobre este tema, cuyas ideas principales quisiera resumir aquí.

1-Sinopsis de la novela La princesa prometida de W. Goldman (3)

Buttercup es una joven de extraordinaria belleza que vive en una granja con sus padres en el país de Florín. Sus dos aficiones más importantes son montar a caballo y martirizar con todo tipo de trabajos y de peticiones al joven mozo de labranza, muy hermoso también, que trabaja para sus padres. A las peticiones de Buttercup, el joven, llamado Westley, siempre responde “Como desees” y, cuando pronuncia esas palabras, resuena en su corazón un “Te quiero”, pues el joven está profundamente enamorado de la muchacha. Un buen día, Buttercup descubre que está enamorada de Westley. Ambos se confiesan su amor, pero se separan, pues Westley se marcha a hacer fortuna a América.

Al quedar Buttercup sola, es obligada a convertirse en la prometida del príncipe del país, Humperdinck, personaje malvado cuya afición principal es cazar y matar. Humperdinck traza un plan para simular un secuestro de Buttercup por gentes del país vecino y enemigo, Guilder, con el propósito de declararle la guerra y conquistarlo. Buttercup es raptada por una cuadrilla de tres hombres singulares, pero a éstos los persigue un personaje inesperado, el hombre de negro, que se enfrenta a los tres uno a uno, los derrota y, a su vez, rapta a la muchacha. Westley, que es el hombre de negro, y Buttercup se terminan reconociendo, pero el príncipe Humperdinck los persigue. Viven juntos aventuras extraordinarias hasta que son apresados por el malvado príncipe y quedan de nuevo separados. 

Fig. 4 Westley y Buttercup antes de ser apresados por el príncipe Humperdinck

Westley es torturado hasta la muerte en la “Máquina”, un ingenio del Conde Rugen, mano derecha del príncipe Humperdinck, que extrae el dolor y el sufrimiento del interior de la persona a la que se aplica. Pero dos de los personajes que raptaron a la princesa, Íñigo Montoya y el gigante Fezzik, se unen, encuentran a Westley y lo llevan a casa de un taumaturgo donde es revivido mediante artes mágicas. Los tres planean recuperar a Buttercup y cumplir una antigua venganza de Íñigo contra el conde Rugen que asesinó al padre de aquél. Aunque consiguen llevar a cabo sus planes y escapan todos juntos, la novela termina de forma irónica con la persecución que el príncipe Humperdinck lleva a cabo contra ellos (la película, sin embargo, plantea el final feliz, con la consecución de la escapatoria de Íñigo, Fezzik, Buttercup y Westley y con el anuncio de su hermosa vida juntos).

2-Algunas definiciones de la novela griega

“La novela griega, que puede definirse como una narración de amor y de aventuras, que casi siempre acaba bien, con el reencuentro de los amantes que, por una razón u otra, se habían visto separados, se creía en el siglo pasado que era, prácticamente, una creación de la segunda sofísitica, es decir, que tenía un origen retórico.” (La negrita y el subrayado es mío)

Alsina Clota, J.: Teoría literaria griega. Madrid, 1.991, p. 448.

“La novela griega es un género literario bien definido, caracterizado por una estructura abierta en que se relata una larga serie de aventuras de dos enamorados, con final feliz. Incluye una separación de los amantes y una larga serie de viajes entre grandes peligros a través de países lejanos, a veces fantásticos.”

Bádenas de la Peña, P.-Lucas de Dios, J. Mª.-Rodríguez Adrados, F.: Raíces griegas de la cultura el moderna. Madrid, 1994, p. 97.

“El producto más influyente de la actividad literaria grecorromana es también el más enigmático; la teoría literaria antigua no encuentra lugar para la narración en prosa sobre amantes que están separados, expuestos a peligros y por útlimo reunidos“. (La negrita y el subrayado es mío)

Bowie, E. L.: “La novela griega” en Easterlng, P.E.-Knox, B.M.W. (eds.): Historia de la literatura clásica I: Literatura griega. Madrid, 1.990, p. 734.

“Aventuras de viaje y patetismo erótico en abundancia extraordinaria definen a la novela griega”

Lesky, A.: Historia de la literartura griega. Madrid, 1.989 (reimp.), p. 890.

“Las cinco novelas conservadas tienen como núcleo la historia de amor de sus protagonistas; pero, junto al páthos erotikón, el viaje y las aventuras por un vasto escenario geográfico constituyen -con la excepción de Dafnis y Cloe, que ya comentaremos- lo esencial de la narración. (La negrita y el subrayado es mío)

García Gual, Carlos: “La novela”  en López Férez, J. A. (ed.): Historia de la literatura griega. Madrid, 1.988, p. 1.133.

3-Los elementos compartidos de la novela griega y La princesa prometida

Sin ser exhaustivo aquí, todos o casi todos los elementos que se citan a continuación se encuentran en las novelas del corpus griego. Todos ellos se dan y se desarrollan en La princesa prometida.

a) Belleza de los protagonistas: los dos jóvenes siempre son hermosos, en algún caso extraordinariamente bellos, confundidos con dioses por su belleza o, como en el caso de la novela que analizamos, la protagonista llega a convertirse en la mujer más bella del mundo.

b) Enamoramiento o casamiento: los amantes se conocen, se enamoran y, en algunos casos, se llegan incluso a casar, antes de que les sobrevenga la separación.

c) Separación de la pareja: es el hecho que desencadena el comienzo de la acción y el inicio de las aventuras y desventuras de los protagonistas.

d) Todo tipo de penalidades de los enamorados, aventuras y desventuras.

e) Rapto o apresamiento de los protagonistas: generalmente por piratas o bandidos. En La princesa prometida, Buttercup sufre un cuáduple rapto o apresamiento. Por el príncipe Humperdinck, que la obliga a prometerse con él y vivir en palacio, por la cuadrilla de bandidos integrada por Vizzini, Íñigo de Montoya y Fezzik, por el hombre de negro y, por último, por el príncipe Humperdinck de nuevo. Por su parte, Westley, como el hombre de negro, es apresado también por el príncipe.

f) Intervención de piratas y bandidos: hasta que se descubre su verdadera identidad, el hombre de negro es el “temible pirata Roberts”, que nunca hace prisioneros de los barcos que aborda. Su velero es el “Venganza”.

g) Anagnórisis o reconocimiento de los enamorados. Reencuentro: Buttercup reconoce a Westley, que actúa como el pirata Roberts u hombre de negro, cuando éste le dice “Como desees” en un momento dado. Íñigo de Mendoza encuentra al conde Rugen y, antes de ejecutar su venganza, tras decirle unas palabras (“Hola. Me lamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, disponte a morir.”), el conde reconoce a Íñigo. Humperdinck y Westley se reencuentran, tras la resurección milagrosa de éste. Íñigo y Fezzik también lo hacen tras ser vencidos por el hombre de negro; a su vez, juntos se reencuentran con el hombre de negro, al que salvan la vida.

Figura 5 Escena de la venganza de Íñigo Montoya

h) Intervención de amigos, aliados o compañeros fieles de la pareja protagonista: Fezzik e íñigo se convertirán en amigos y aliados inseparables de la pareja de enamorados.

i) Muerte aparente o no completa de alguno de los amantes: Westley es torturado por Humperdick y muere, pero no del todo, así que termina siendo posible su resurrección a través de la magia por el taumaturgo Max “Milagros”.

Fig. 6 Westley torturado en la ”Máquina” del sufrimiento del Conde Rugen

j) Magos, brujas y elementos mágicos o misteriosos: una píldora mágica preprada por el taumaturgo Max y su mujer, que es bruja, le devuelve la vida a Westley; en el asalto del castillo, Fezzik usa “una capa del holocausto”. En las Efesíacas interviene el dios-río Nilo para salvar al  protagonista; un mago caldeo resucita a una muchacha en las Babilónicas.

Fig. 7 Escena de la intervención del taumaturgo Max “Milagros”

k) Animales, criaturas, bestias o seres sobrenaturales: los R.A.G. (roedores de aspecto gigantesco) del Pantano de Fuego de La Princesa prometida, el dios-río Nilo en las Efesíacas, el fantasma de un macho cabrío y las avejas letales en las Babilónicas; un fantasma o espíritu de un joven en las Etiópicas.

l) Amor por encima de las distancias y desventuras de la pareja de enamorados.

m) Final feliz (sí en la película; no en la novela de Goldman)

 4-Valoración final

William Goldman debe ser, sin lugar a dudas, un hombre extraordinariamente culto e inteligente. Ha escrito casi una veintena de novelas y muchos guiones para el cine y la televisión. Es un señor que tiene dos Óscar al mejor guión por “Dos hombres y un destino” y “Todos los hombres del presidente” y dos premios al conjunto de su carrera como guionista. De sus estudios no sé nada ni tampoco he encontrado información alguna, por lo que ignoro en qué medida conoce a los escritores clásicos grecolatinos o si no los conoce en absoluto. Más ardua es la pregunta de si habrá leído a Caritón de Afrodisias, Jenofonte de Éfeso, Aquiles Tacio, Longo de Lesbos, Heliodoro de Émesa, Antonio Diógenes, Jámblico, por no hablar ya de otros nombres como Pseudo Calístenes, Loliano o Dioniso de Mileto. Es posible que conozca las fantasías de Luciano de Samósata.

Lo que quiero decir con esto es que no se me escapa que las posibles coincidencias entre la novela La princesa prometida y el corpus griego se deban a la casualidad y al uso de una serie de elementos y cronotopos literarios convertidos en más o menos universales a través del cuento, los relatos populares y la literatura de fantasía, de aventuras o de amor. (4)

No podemos saber si Goldman bebe directamente de las fuentes griegas, o si tal vez sus fuentes sean otras novelas precedentes a la suya influidas por las novelas griegas, me refiero a relatos como Tom Jones (1.749) de Henry Fielding, novela de amor y aventuras pero de tono humorístico (precisamente el tono empleado por Goldman durante toda la narración de La princesa prometida) muy conocida en el mundo anglosajón (5). Lo cierto es que mera casualidad, reunión de cronotopos literarios más o menos universales, tradición clásica por conocimiento directo o por herencia generacional, en mi opinión La princesa prometida de W. Goldman es el mejor ejemplo actual de transposición del espíritu de la novela griega a la novela moderna.

Fig. 8 Vídeo de la canción de la B.S.O. “Storybook story” por Mark Knopfler

Y tras escuchar la canción principal de la banda sonora original de la película, no tengo más que añadir, o tal vez sí, esto:

“Como desees”…

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(1) Bibliografía en español seleccionada para la novela griega.

a) Estudios generales:

  • Alsina Clota, J.: Teoría literaria griega. Madrid, 1.991.
  • Bádenas de la Peña, P.-Lucas de Dios, J. Mª.-Rodríguez Adrados, F.: Raíces griegas de la cultura el moderna. Madrid, 1994, pp. 97-101.
  • Bowie, E. L.: “La novela griega” en Easterlng, P.E.-Knox, B.M.W. (eds.): Historia de la literatura clásica I: Literatura griega. Madrid, 1.990, pp. 734-751.
  • García Gual, Carlos: “La novela”  en López Férez, J. A. (ed.): Historia de la literatura griega. Madrid, 1.988, pp. 1.133-1.142
  • Higuet, G.: La tradición clásica, I. México, 1996 (reimp.), especialmente pp. 260-263.
  • Lesky, A.: Historia de la literartura griega. Madrid, 1.989 (reimp.), pp. 889-900.

b) Estudios específicos:

  • Brioso Sánchez, M.: “Aspectos formales del relato en la novela griega antigua” en Brioso Sánchez, M.-González Ponce, F. J.: Actitudes literarias en la Grecia romana. Sevilla, 1.998, pp.123-207.
  • Briosos Sánchez, M.: “El engaño en la novela griega antigua: algunas consideraciones”, Myrtia 14 (1.999), pp. 153-173
  • Brioso Sánchez, M.: “El amor, de la comedia nueva a la novela” en Brioso Sánchez, M.-Villarrubia Medina, A.: Consideraciones en torno al amor en la literatura de la Grecia Antigua. Sevilla, 2.000, pp.145-225.
  • García Gual, C.: Los orígenes de la novela. Madrid, 1.972 (3ª. ed. 1.991)
  • García Gual, C.: “Relaciones entre la novela corta y la novela en la literatura griega y latina”. Faventia 1(1.979), pp. 135-148.
  • Miralles, C.: La novela en la Antigüedad clásica. Barcelona, 1.968.
  • Ruiz Montero, C.: “Los orígenes de la novela: revisión crítica y nuevas perspectivas”. Studia philologica Salmanticensia, 5 (1.981), pp. 273-301
  • Ruiz Montero, C.: La estructura de la novela griega. Salamanca, 1.988.

(2) El catálogo es el siguiente:

a) 5 novelas conservadas completas: Quéreas y Calírroe de Caritón de Afrodisias, Efesíacas o Antea y Habrócomes de Jenofonte de Éfeso, Leucipa y Clitofonte de Aquiles Tacio, Dafnis y Cloe de Longo de Lesbos, Etiópicas o Teágenes y Cariclea de Heliodoro de Émesa.

b) Resúmenes de Focio: Las maravillas de más allá de Tule de Antonio Diógenes y Babilónicas de Jámblico.

c) Paranovelas: Josef y Asenet, Vida de Alejandro de Pseudo Calístenes, Relatos verídicos de Luciano de Samósata.

d) Fragmentos: Nino y Semíramis, Metíoco y Parténope, Yolao, Sesoncosis, Fenicíacas de Loliano.

e) Noticias de otras novelas: Arapes y Pantea de Céler como Dionisio de Mileto

(3) Aquí se narra solamente el argumento de amor y aventuras de la novela que el propio Goldman adaptó como guión cinematográfico. La estructura de La princesa prometida es más compleja, resultado de un ejercicio de “metaliteratura”. Se trataría, según Goldman, de una compilación o resumen personal de la obra del escritor (ficticio pero presentado como real) S. Morgensten conocida como La princesa prometida. Relato clásico de amores verdaderos y grandes aventuras. Para Goldman, la obra de Morgensten era, en realidad, un amplio tratado etnológico del país y las gentes del país europeo Florín (también presentado como real pero ficticio) y a él solamente le interesaba el relato de amor y aventuras que su padre le leyó cuando era un niño.

(4) La reflexión sobre esto me llevaría a tener que hablar sobre los orígenes de la novela y, concretamente, de la novela griega, pero creo que este artículo no es el lugar apropiado para hacerlo.

(5) “Así pues, Fielding vio en la teoría y sintió en la práctica las dos principales corrientes clásicas que confluían para constituir la novela moderna. Una de ellas era la novela griega. La otra la epopeya grecorromana. La primera dio a la novel amoderna su interés por los amores de los jóvenes, intrigas abundantes en viajes y apasionantes aventuras, azares y cambios, disfraces y coincidencias, toda la larga hebra episódica  de su relato”. Higuet, G.: La tradición clásica II. México, 1.996 (reimp.), p. 89.

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ARQUÍLOCO DE PAROS, 67a D: CONSEJOS PARA LA VIDA

Publicado por Ricardo en Septiembre 8, 2008

Bastardo, mercenario, soldado de fortuna más pragmático que valeroso, enófilo, cínico, provocador, pendenciero, seguramente camorrista, difamador, fieramente enamorado, todo pasión. Una joya de poeta, vaya. Personalísimo.

Releer sus poemas me ha enseñado algunas cosas.

(67a D, traducción mía)

Corazón, corazón, por irremediables heridas turbado,

¡levántate!, ¡defiéndete de tus oponentes ofreciéndoles de frente

el pecho! En emboscadas de enemigos resiste

con firmeza. Y, si vences, no te ufanes públicamente;

ni, si eres vencido, en casa derrotado te lamentes.

Con las alegrías ríe y con las desgracias llora,

pero no demasiado. Debes conocer el ritmo que gobierna al ser humano.

¿Qué me dicen estos versos?

  1. No te desalientes con la desgracia.
  2. Enfréntate con valor a tus enemigos.
  3. No te jactes de tus triunfos.
  4. Acepta la derrota con dignidad.
  5. La vida tiene éxitos y fracasos.

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ALICIA (la del país de las maravillas) Y LA FILOLOGÍA GRIEGA

Publicado por Ricardo en Julio 1, 2008

Todo el mundo conoce o ha oído hablar del cuento de terror Alicia en el país de las maravillas (Alice´s Adventures in Wonderland). Su autor es Lewis Carroll, pseudónimo de Charles Lutwidge Dodgson. El nombre de la protagonista del libro se debe a un personaje real: Alice Liddell.

 alice_liddell-2.jpg

Alice Liddell era una de las hijas del deán del college de Oxford Christ ChurchHenry Liddell. Lewis Carroll, profesor de matemáticas de ese mismo college, trabó una gran amistad con la familia Liddell y, al parecer, pasaba bastante tiempo con tres de las hijas de Henry Liddell: Lorina, Alice y Edith. En una de esas tardes de merienda, Carroll se inventó un cuento fantástico y absurdo para las niñas que entusiasmó especialmente a Alice. Con el tiempo, ese cuento se convertiría en Alicia en el país de las maravillas.

alice_liddell.jpg

 A estas alturas, a los/as helenistas ya les sonará más que de sobra el apellido Liddell. Efectivamente, corresponde al mismo Liddell del Greek-English Lexicon de Liddell y Scott (Oxford University Press), que todos/as habremos manejamos en alguna ocasión o habitualmente. Los autores de esta obra son Henry Liddell, el padre de Alice Liddell, y Robert Scott.

Alicia (la del país de las maravillas) es Alice Liddell, la hija de Henry Liddell, coautor del mencionado diccionario.

La segunda fotografía de este artículo, se la hizo a Alice el propio Lewis Carroll.

Desde que supe esto hace ya muchos años, la fotografía de Alicia (la que le hizo Carroll) está en mi diccionario y me sirve para marcar las páginas. El diccionario cambió desde entonces, tiene como “otro puntito”. Cualquier día lo abro y salen un conejo, un gato que se ríe o la Reina de Corazones desde dentro.  Un saludo muy cordial.

Actualización del mismo día un poco más tarde:

Olvidé decir que la información de este pequeño artículo se la debo al profesor de la Facultad de Filologia de la Universidad de Sevilla el Doctor Ramón Serrano Cantarín, que un día en clase nos contó la anécdota. De esto hará ya más de 15 años.

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MITOLOGÍA Y FÁBULA ESÓPICA III: dioses y otros seres.

Publicado por Ricardo en Junio 16, 2008

1-El tercer dios en cuanto a número de apariciones en las fábulas esópicas es el titán Prometeo, que pasa a la historia de la mitología por su filantropía, pues no sólo modeló a los seres humanos, sino que robó el fuego a Zeus, ocultándolo en una caña, para entregarlo a los hombres. Por ello, Prometeo fue castigado [1]. Aquí, en la fábula, su papel se resume al de creador de los seres humanos, y de los animales, especificándose o no que lo hizo bajo el mandato de Zeus (nº. 240 “Prometeo y los hombres”). El mayor protagonismo lo cobra en la fábula nº. 259 (“El león, Prometeo y el elefante), en la que un león se queja a Prometeo de haberlo hecho grande, fuerte, pero con miedo al gallo. En esta fábula es la única en la que Prometeo interactúa con el mundo de los seres mortales, replicándole al león.

 2-Las apariciones de los demás dioses no son especialmente relevantes. Siguen en frecuencia de aparición Atenea y Afrodita. A la virgen guerrera la tenemos junto a Zeus, Prometeo y Momo en la fábula nº. 100, ya comentada, como creadora de la casa. En la fábula nº. 30 (“El náufrago y Atenea”), la diosa es invocada como protectora de los náufragos, papel que recuerda al de la constante protección que le brindó a Odiseo en sus desventuras por el mar en busca de su patria. Por su parte, Afrodita, está relacionada siempre con animales hembras. Así, las fábulas nº.  50 (“La comadreja y Afrodita”), donde la diosa castiga la indignidad de la comadreja que recibe de forma ingrata el presente de Afrodita: la metamorfosis en una bella mujer para que pueda unirse a un hombre; y la nº. 222 (“La cerda y la perra”), donde estos dos animales discuten, pareciendo un combate dialéctico entre un sofista (la cerda) y un cínico (la perra).

 3-Un grupo de personajes tiene una baja representación en la fábula, con una sola aparición. Tienen poco relieve y a veces su importancia radica más en su aparición como elementos de unión entre un elemento divino y el hombre (“El hombre y el sátiro”, nº. 35; “El pícaro” que intenta engañar al propio oráculo de Delfos, nº. 36; Thanatos en “El viejo y la muerte”, nº. 60; la Fortuna en “El caminante y la Fortuna”, nº. 174, etc)

Material adicional de los artículos “La mitología y la fábula esópica” (I, II, III)

1-Textos: fábulas de la colección augustana (pdf)

 esopo-_textos

2-Tabla de aparición de personajes mitológicos (pdf)

 tabla-aparicion-divinidades


[1] Esquilo, Prometeo encadenado, 109-113: “Robé del fuego, en una oculta caña, la recóndita fuente que sería maestra de las artes y un recurso para el hombre. Y aquí pago mi culpa clavado y aherrojado a la intemperie” (Esquilo. Tragedias completas. Ed. de José Alsina Clota. Madrid, 1993, p. 441)

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MITOLOGÍA Y FÁBULA ESÓPICA II: HERMES

Publicado por Ricardo en Junio 15, 2008

(Para Juanvi, que nos alegra los miércoles con más arte que Hermes)

1-Después de la abundante presencia de Zeus en el corpus de fabulas de Esopo analizada en otro artículo, destaca la figura del dios Hermes. Ya premiando a sus devotos y a los hombres justos (fábulas nº. 87 “La oca de los huevos de oro” y nº. 173 “El leñador y Hermes”), ya relacionándose con los artesanos, de los que precisamente era dios protector [1], ya intentando seducir y persuadir al adivino Tiresias tal como hiciera con Apolo al que le robó su rebaño de vacas mediante un hábil ardid, el dios de las sandalias de oro mantiene la imagen de simpatía y popularidad de la que gozó en Grecia [2]. Las virtudes como su astucia, ingenio y buena disposición para cumplir las misiones de Zeus (cf. la fábula nº. 102, donde Hermes le insiste a Gea en que las órdenes de Zeus deben cumplirse) no deberían ensombrecer su valentía, pues Hermes fue de los pocos dioses que asistieron a Zeus cuando éste quedó vencido, encerrado por Tifón y despojado de sus tendones y músculos. Hermes y Pan robaron esos miembros y se los devolvieron a Zeus, posibilitando así la victoria final y el reinado de la luz sobre las tinieblas, del orden sobre el caos. Su papel principal y el más productivo en sus apariciones en la fábula, como ya se ha dicho, es como mensajero y fiel subalterno de Zeus.

2-Pero destaca más en otras curiosas apariciones que nos revelan la personalidad de este dios. Por ejemplo, la fábula que comparte con el adivino Tiresias (nº. 89 “Hermes y Tiresias”) pone de manifiesto su carácter ingenioso, al intentar engañar al vidente. El epimitio se dirige a los ladrones. Hermes era dios de los ladrones, por esto, seguramente se habrá elegido su figura para hacerlo aparecer en esta fábula, sin olvidar el precedente ya señalado de la “experiencia” de Hermes en robar ganados ajenos a otros dioses (Apolo).

3-En otras fábulas aparece mezclándose sin pudor con los seres humanos, especialmente con los de oficios artesanales o manuales y con los caminantes [3], de los que era patrón el dios (nº. 88 “Hermes y el escultor”; nº. 99 “El vendedor de estatuas”; nº. 103 “Hermes y los artesanos”; nº. 173 “El leñador y Hermes”; nº. 178 “El caminante y Hermes”). En la fábula nº. 178, es Hermes (que no aparece directamente sino en la invocación de un caminante que comparte con el dios su ingenio y su descaro) el burlado por un caminante de talante sofista. En ella se nos presentan los llamados dísssoi lógoi, argumentos dobles o fuerza dialéctica para hacer pasar por bueno el argumento malo. El caminante embauca con sus sofismas al dios, en lo que parece ser una fábula contra los sofistas.

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[1] Cf. Himnos órficos XXVIII a Hermes, donde el dios está presente en muchas actividades laborales, preferentemente artesanales.

[2] Prueba de esta popularidad son los llamados “hermas”; esculturas de la divinidad que servían para delimitar los caminos (también Hermes era patrón de los caminantes y viajeros por su propia naturaleza de mensajero de los dioses) y que se colocaban también en las entradas de las casas. Además, vid., por ejemplo, en el arte griego, la estatua del dios con Dioniso niño de Praxíteles descrita por Pausanias en su Descripción de Grecia V, 17  (Hermes fue protector de la niñez de Dioniso).  Durante la Guerra del Peloponeso, la decapitación de los “hermas” en Atenas, justo antes de la expedición a Sicilia, causó gran conmoción entre la población y fue considerada como un acto de impiedad e interpretada como señal de malos presagios. (Tucídides, VI, 27-28): “Pero entre tanto, todos los Hermes de mármol que había en Atenas –de acuerdo con una costumbre local hay muchos tallados cuadrangularmente delante de las casas particulares y de los templos- en su mayoría resultaron mutilados por su parte delantera la misma noche. Nadie conocía a los culpables, pero se les intentó encontrar con la promesa de grandes recompensas públicas y además se decretó que cualquier ciudadano, extranjero o esclavo que supiese de la existencia de algún otro sacrilegio, lo denunciara garantizándole la inmunidad. El suceso era considerado con excesiva importancia, ya que se tomaba como un presagio de la expedición y se creía que su fin era el apoyo de una conjura revolucionaria y el derrocamiento de la democracia” (Tucídides. Historia de la Guerra del Peloponeso. Ed. de Francisco Romero Cruz. Madrid, 1.988)

[3] Hermes es igualmente protector de los caminantes. Las estatuas cuadrangulares llamadas “hermas” no sóló estaban en las puertas de las casas particulares, sino que también cumplían la función de mojones de caminos.

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MITOLOGÍA Y FÁBULA ESÓPICA, I: ZEUS

Publicado por Ricardo en Junio 15, 2008

 

[Estoy releyendo las fábulas de Esopo. Le he dado forma provisional a unas notas de lectura que tenía y que he completado. Tal vez me sirvan más adelante para un trabajo definitivo]

1-La fábula tiene un origen muy antiguo. Como relato literario, inciso o digresión de una narración, se remonta en Grecia directamente a Hesíodo: es el conocido pasaje de la fábula del halcón y el ruiseñor en Trabajos y Días [1]. Además, existe toda una línea de ejemplos textuales [2] de cómo la fábula, originariamente dichos, frases y sentencias de difusión oral, fue introduciéndose en los géneros literarios convencionales. Desde ahí hasta quedar constituida como género literario independiente y con sus propias características, gracias a la compilación por escrito llevada a cabo, ya en época helenística, por Demetrio de Falero (s. IV-III a. C.), su camino siguió siendo el de la tradición oral y escolar [3]. Por esto, la fábula como género literario en sentido estricto puede considerarse de época helenística [4].

2-Pero no es mi propósito tratar acerca del origen, historia o características de la fábula griega como género literario. Hay una excelente bibliografía que aborda estos aspectos [5]. Aquí se examinará, en el corpus de fábulas augustanas, qué elementos de la mitología aparecen (dioses, personajes, seres, héroes, catasterismos, etc.) , cuál es su función, cómo interactúan dichos elementos, cómo valorarlos dentro del conjunto de los textos griegos usados para el conocimiento de la mitología, y, por último, qué semejanzas de interés con otras obras de la literatura griega pudieran establecerse con el fin de ampliar el enfoque y enriquecer así nuestro estudio.  Para esto, el texto que se ha tomado como referencia y base es la traducción al español de Pedro Bádenas de la Peña [6] de las fábulas esópicas de la colección augustana y del pequeño grupo de fábulas de la rescensión Ia ausentes de la primera rescensión y de otras fábulas de Esopo escogidas de otros códices.

3-Al abordar el estudio de estas fábulas con elementos mitológicos, distinguimos enseguida en ellas la aparición de los siguientes personajes: Zeus, Hermes, Prometeo, Afrodita, Atenea, Apolo, Deméter, Hera, un sátiro, el oráculo de Delfos, Thanatos, Gea, el Pudor, Heracles, Pluto, la Fortuna, Bóreas, Helios, Momo y Tiresias. Éste es un conjunto bastante variado donde predominan los dioses, especialmente los dos primeros citados en la enumeración. Sus papeles se adaptan, por regla general, a la imagen que los tratados de mitología antiguos y modernos nos trazan de ellos y, de este modo, descubrimos igualmente lo que suponían para la forma de pensar del hombre griego común, que aprendía la fábula y la transmitía oralmente como “una historia ficticia que representa la verdad metafóricamente” [7], una especie de proverbio o refrán de verdad moral reconocida, extraído de la sabiduría popular y amplificado [8].

4-Los personajes de la fábula aparecen tal y como el sentir común popular los dibuja o prefigura: Zeus es el justo y el poderoso; Hermes es el simpático mensajero y la divinidad ingeniosa; Prometeo, el titán filántropo que modeló a seres humanos y animales; Atenea es protectora y bienhechora; la Fortuna y Pluto son volubles tanto en el camino que va de la divinidad al ser humano, como en el inverso; Helios es más sabio y poderoso que Bóreas; Tiresias es un adivino infalible; Heracles sigue siendo el héroe por excelencia; Afrodita concede mágicas metamorfosis pensando sólo en el amor.

5-Pero no todos estos personajes aparecen como protagonistas de la fábula con elementos mitológicos. En algunas ocasiones, su aparición es totalmente anecdótica, como en el caso de Hera en la fábula “Hermes y el escultor”, donde la diosa es sólo una referencia en la pregunta de  un Hermes incógnito; o el de Deméter, cuyo nombre pronuncia el orador Démades contando precisamente una fábula al pueblo ateniense, que no le presta atención.

6-La figura de Zeus en la fábula se nos revela como la más importante dentro de los motivos de la mitología que hemos enumerado más arriba. Zeus es el más poderoso de todos los dioses: una sola zancada suya  cubre tanta distancia como el mejor disparo de flecha del mismísimo Apolo (cf. fábula nº. 104 “Zeus y Apolo”) [9]; es soberano de los elementos atmosféricos [10] (cf. fábula nº. 8 “Esopo en un astillero”; nº. 105 “Los años del hombre”: “…Zeus llovía…”); garante de las leyes humanas y divinas y dispensador del bien y del mal según su propio criterio. Conviene recordar que esta imagen de Zeus como dador de la justicia y orden universales fue labrada desde los inicios de la literatura griega y durante todo el periodo arcaico y  clásico especialmente por los poetas [11].

7-Efectivamente, un tipo de fábula corriente es aquélla en la que aparece Zeus distribuyendo justicia entre seres humanos o animales (nº. 44 “Las ranas que pidieron rey”; nº. 101 “El grajo y los pájaros”; nº. 106 “Zeus y la tortuga”; nº. 107 “Zeus y la zorra”; nº. 117 “El camello que quiso tener cuernos”; nº. 163 “Las abejas y Zeus”; nº. 166 “La hormiga”; nº. 185 “Los burros que recurrieron a Zeus”) Habitualmente, dentro de este tipo, los animales recurren a Zeus mediante embajadores por algún problema que se les presenta (desgobierno y problemas con los seres humanos), pero otras veces la fábula es un trato directo entre Zeus y algún animal al que se debe castigar por su impiedad o hýbris. El castigo llega siempre en forma de metamorfosis, muerte o destrucción de la especie o eterna penitencia. Analizamos a continuación estas fábulas

8-En “El águila y el escarabajo”, nº. 3, la presencia de Zeus es más bien anecdótica. La fábula se cuida bien de advertirnos que el águila era animal consagrado a Zeus, y así ha pasado a representarse en el arte [12]. Esta fábula tiene su precedente en la idea de los poderosos y los débiles de la fábula del halcón y el ruiseñor de Hesíodo y en la fábula del mismo nombre de Semónides [13]. La actitud de Zeus, en este caso,  no es muy digna. En “Esopo en un astillero” nos encontramos con lo que podría denominarse “metafábula” o fábula dentro de la fábula [14]. Esopo, que es injuriado en un astillero, replica con una fábula que desarrolla un mito cosmogónico manipulado según su intencionalidad con respecto al mito hesiódico. “Las ranas que pidieron rey” es uno de los ejemplos de fábulas en las que una determinada especie animal recurre al padre Zeus para solucionar sus problemas, en este caso la falta de rey. Las ranas, no conformes con el rey entregado por Zeus (un tronco de madera), insisten una vez más al dios que, cansado por su falta de respeto o impiedad (asebeía), las castiga enviando a una hidra que acaba con ellas. Idéntica o muy parecida estructura la encontramos en las fábulas nº. 101 “El grajo y los pájaros”, nº. 163 “Las abejas y Zeus” y  nº. 185 “Los burros que recurrieron a Zeus”. En el primer caso, el truco del grajo es hýbris porque intenta superar de manera fraudulenta la prueba de belleza a la que van a ser sometidos todos los pájaros. Los de su propia especie se adelantan a la justicia de Zeus. También es hýbris la pretensión de las abejas de luchar contra los seres humanos en pie de igualdad. Sorprende, no obstante, que sea un papel negativo el que cumplen aquí las abejas cuando fueron aliadas y nutricias de Zeus en su infancia en Creta [15]. Los burros quieren abandonar su función en el orden natural de las cosas como cargadores al servicio de los seres humanos. El castigo a su hýbris consiste en proseguir en su condición, de la que sólo se salvarán cuando consigan un imposible (formar un río a base de meada). Por otro lado, la apelación a Zeus para la resolución de problemas, generalmente personales y privados, es un recurso temático bien conocido en la comedia aristofánica  [16].

9-El Zeus que imparte justicia universal y magisterio de sabiduría, velando así por el orden del cosmos, reaparece en las fábulas nº. 106 “Zeus y la tortuga”, nº. 107 “Zeus y la zorra”, nº. 166 “La hormiga”, nº. 198 “La serpiente pisoteada y Zeus” y nº. 221 “Zeus y la serpiente”. Todas tienen en común la réplica de Zeus, irritado por la actuación de los animales en casi todos los ejemplos citados, en forma ya de enseñanza moral a la serpiente (el mensaje sería en la fábula nº. 198 “no te dejes pisotear, y si lo haces, no te quejes”; en la nº. 221 “no aceptes regalos de indeseables”), ya de castigo en los demás casos: la tortuga recibe la perpetua pena de soportar sobre sí su hogar [17]; la hormiga era originariamente un hombre que robaba a sus vecinos [18] convertido por Zeus en tal animal; la zorra (metamorfosis inversa a la anterior) es devuelta a su condición de animal original [19].

10-Otro de los roles importante de Zeus es el de jefe de los dioses. Tiene siempre a su servicio especial como embajador, mensajero [20] y subalterno en trabajos secundarios a Hermes, que aparece en varias fábulas bajo la fórmula “Zeus ordenó a Hermes…”, “Zeus mandó a Hermes…”, “Zeus envió a Hermes…”, lo que da una buena idea del rol y la relación de los dos dioses, padre e hijo querido (fábulas nº. 102 “Hermes y la Tierra”, nº. 103 “Hermes y los artesanos”, nº. 108 “Zeus y los hombres” y nº. 179 “El burro y el jardinero”). El papel subordinado de Hermes a Zeus se refleja en la fábula nº. 102 “Hermes y la Tierra”, cuando el hijo de Maya insiste a Gea (la Tierra) en que las órdenes que él trae provienen de Zeus y deben ser cumplidas. Como mensajero de Zeus, Hermes lleva a cabo trabajos instrumentales, casi siempre el mismo, el de infundir, derramar o verter en el ser humano una cualidad (nº. 103, nº. 108) Aquí, y en otras fábulas, Zeus aparece como modelador del ser humano y de los animales, trabajo que, según la mitología, lo llevó a cabo Prometeo por orden de Zeus [21].

11-Otras apariciones de Zeus se encuentran en las de las fábulas nº. 100 “Zeus, Prometeo, Atena y Momo”, nº. 104 “Zeus y Apolo” y nº. 109 “Zeus y el Pudor”. La primera de ellas está estructurada temáticamente al modo de “certamen de divinidades”, motivo del que tenemos buenos ejemplos en la mitología [22]. Zeus, Prometeo y Atenea compiten cada cual con su creación: Zeus con un toro [23], Prometeo con los seres humanos [24] y Atenea con la casa. Aquí nos topamos con otro de los tópicos de la mitología: la designación de un árbitro o juez para valorar este tipo de certámenes y el hecho de que dicho mediador nunca sea verdaderamente justo o, al menos, albergue una motivación que le prive de dar su veredicto ecuánimemente. La designación de Momo no puede ser más desacertada, pues los dioses eligen a la divinización de la ironía [25]. Momo reprocha del toro la mala disposición de sus ojos; de los seres humanos, la mala disposición de sus intenciones dentro del pensamiento y no fuera [26]; y de la casa la falta de ruedas que permitan huir de un mal vecino [27]. Todas estas observaciones nos dice la fábula que las hizo Momo por envidia, por lo que recibe el castigo de Zeus en forma de expulsión del Olimpo. Este castigo es otro motivo recurrente en las leyendas de la mitología y puede considerarse como el peor escarnio o indignidad que puede haber para la condición de la divinidad olímpica. Recordemos que Hera es castigada por Zeus y colgada por las manos con un yunque atado a los pies. Poseidón, descontento con el reparto de poderes tras la Teomaquia apoyó una sedición contra Zeus,  fue expulsado y obligado a trabajar durante un año en la construcción de las murallas de Troya a las órdenes del rey Laomedonte. Apolo sufrió el mismo castigo que Poseidón por vengar a flechazos contra los Gigantes la muerte de su hijo Asclepio (los Gigantes eran aliados de Zeus y forjadores de sus armas)  [28]. Deméter, incluso, no duda en usar el destierro voluntario del Olimpo como recurso de protesta por el rapto de su hija Perséfone, pasando a ser, en Eleusis, la nodriza del príncipe Neoptólemo.

12-La fábula nº. 104 nos lleva de nuevo a la imagen de Zeus como el más poderoso de todos los dioses, de la que ya se ha hablado,  y nos recuerda al episodio mitológico de la expulsión del Olimpo de Apolo al intentar desafiar los designios de Zeus (vid. más arriba y nota 28).

13-Junto al Pudor (nº. 109), participa el Crónida en una anécdota sobre la introducción de esta virtud en el ser humano. Otra aparición anecdótica es la que se desarrolla en la fábula nº. 111, cuando Zeus recibe en el Olimpo a Heracles que, tras saludar solemnemente a todas las divinidades, se niega a hacerlo con Pluto, imagen simbólica de la riqueza, por la falta de ecuanimidad en su reparto en el mundo de los hombres [29].

14-Por último, Zeus es sólo una referencia en fábulas como la nº. 49 (un vaquero invoca al rey de los dioses) y la nº. 88 “Hermes y el escultor”, en la que Hermes pregunta a un alfarero el precio de una estatua o busto de Zeus.

(Pulsar en la imagen para verla ampliada)

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[1] Hesíodo: Trabajos y Días, 202 ss.

[2] Por citar sólo unos pocos (además de la fábula hesiódica del halcón y el ruiseñor): Hesíodo, ibid., 287 ss. “los dos caminos”; Arquíloco, Ep. I “el águila y la zorra”, VI “la zorra y el mono”, VII “la zorra y el mono”; Semónides de Amorgos, 12 “el águila y el escarabajo”; Sófocles, Antígona, 710 ss. “los árboles”, ibid. 1.142 ss. “el capitán cobarde”; Aristófanes, Avispas, 1.399 “Esopo y el perro”, ibid. 1.435 ss. “la sibarita”; Heródoto, I, 141, etc. Un inventario completo de ejemplos de fábulas se puede encontrar en Rodríguez Adrados, F.: Historia de la fábula grecolatina (I), tomo 2. Madrid, 1.979, pp. 412-417.

[3] Es tesis defendida por  Rodríguez Adrados, op. cit. p.  392 (cf. también Lesky, A.: Historia de la literatura griega, Madrid, 1.985, reimp., p. 181), frente a Nøjgaard, que propone la llegada a Atenas de una colección de fábulas y una “Vida de Esopo” ya en el s. V a. C. (La fable antique. I. La fable antique avant Phèdre. Copenhague, 1.964 ; La fable antique I. Les grands fabulistes. Copenhague, 1967).

[4] Se sigue la opinión de Rodríguez Adrados, op. cit. y además, Bádenas de la Peña, P.-Lucas de Dios, J. Mª.- Rodríguez Adrados, F.: Raíces griegas de la cultura moderna. Madrid, UNED, 1.995.

[5] Para un acercamiento general al tema son útiles los capítulos dedicados a la fábula de los siguientes manuales: Lesky, A. (cit.) pp. 181-184; Easterling, P.E.-Knox, B.M.W. (eds.): Historia de la literatura clásica. I. Literatura griega. Madrid, 1.990, pp. 752-755; López Férez, J.A. (ed.): Historia de la literatura griega. Madrid, 1.995, pp. 1.153-1.159. Para una mayor profundización, vid.: Rodríguez Adrados, F., 1.979 (op.cit.); El léxico de las fábulas esópicas. Madrid, 1948; Nøjgaard, 1.964, 1.967 (op. cit.); Perry, B.E.: Studies in the text history of the life and fabules of Aesop. Haverford. Pensilvania, 1.936.

[6] Fábulas  de Esopo. Vida de Esopo. Fábulas de Babrio. Madrid, 1.985. La introducción general es de Carlos García Gual; Pedro Bádenas de la Peña es el traductor  de las fábulas de Esopo y de la “Vida de Esopo”; Javier López Facal traduce las fábulas de Babrio.

[7] Esta es la definición del retórico Teón en su Progimnasmata, 3

[8] Cf. la nota nº. 2 de este trabajo.

[9] Cf., Ovidio, Metamorfosis, IV, 103 ss. “Veíanse allí los doce grandes dioses sentados sobre sus tronos con su majestad característica, y Júpiter en el centro. Cada uno de estos dioses estaba allí representado al natural, pero Júpiter con un aire de grandeza tal que anunciaba ser el maestro del mundo”. Il. VIII, 1-27: “La Aurora con su velo azafranado se esparcía por la tierra toda, y Zeus, que disfruta con el rayo, una asamblea  reunió en la cumbre más alta del Olimpo de mil cimas, y él a ellos hablaba, y los dioses todos le escuchaban: “Escuchadme, dioses y diosas todos, para que decir pueda lo que en mi pecho el ánimo me ordena. Que nadie, en absoluto, diosa hembra o dios varón alguno, frustrar intente este mandato mío; antes bien, a una todos aceptadlo, para que a estos trabajos ponga fin cuanto antes…¡Venga, pues, dioses, de ello haced la prueba, para que tengáis todos experiencia! Colgad del cielo una cuerda de oro y ataos a un extremo de ella todos los dioses y todas las diosas; del cielo no podríais, sin embargo, a la llanura arrastrar a Zeus, excelso consejero, ni siquiera muchísimos esfuerzos realizando…Tan por encima estoy yo de los dioses y tan por encima de los hombres”.

[10] Cf. Alceo 19 (90D): “Zeus llueve, baja del cielo una enorme tormenta y están helados los cursos de las aguas…”; Marco Aurelio: Meditaciones V, 7: Plegaria de los atenienses: ‘Llueve, llueve, amado Zeus, en los labrados y llanuras de los atenienses”

[11] Cf. de entre muchísimos ejemplos posibles: Il, VIII, 1-27 (vid. Supra); Hesíodo, Trabajos y Días. 1-8 (donde Zeus concede bienes y males), 256-281 (donde la Justicia, Diké, es hija de Zeus); Arquíloco 35 (94 D) (donde Zeus es observador de la conducta de los hombres, de la “desmesura y la justicia entre las fieras”); 44 (84 D); Solón 1 (1D); Esquilo, Persas, 827-828 y las plegarias a Zeus de Las Suplicantes (1 ss.) y Agamenón (160 ss.). Destacamos a este respecto los trabajos de H. Lloyd-Jones: “Zeus in Aeschylos”, JHS 76 (1.956), pp. 55-67; The Justice of Zeus. Berkeley-Los Ángeles, 1.971.

[12] Como en el conocido  lienzo de Ingres “Zeus y Temis”  o la estatua de Zeus en el Museo Fredericksborg.

[13] Semónides, 12 “El águila y el escarabajo”.

[14] También así en “Démades el orador”.

[15] Cf. Virgilio, Geórgicas, IV, 153 ss.: “Ahora, pues, voy a exponer el instinto que el propio Júpiter dio a las abejas; para merecer este don, fueron tras los armoniosos sonidos y los crepitantes bronces de los curetes y alimentaron en la cueva Dictea al rey del cielo”.

[16] Vid. Aristófanes, Acarnienses (el campesino Diceópolis consigue de Zeus una paz a título personal), La Paz (Trigeo, un vendimiador, consigue liberar a la paz tras una entrevista con Zeus) y Aves (Pistetero y Euelpides consiguen la fundación de la ciudad de los pájaros, “Nubecuclillos” o “Cucópolis de las Nubes”, y el mando universal de la misma tras hacer negociaciones con Zeus)

[17] Cf. este castigo divino con el de Sísifo.

[18] Cf. el siguiente refrán que aparece en Hesíodo (Trabajos y Días, 347):“el mal vecino es una desgracia”.

[19] Cf. la fábula nº. 50 “La comadreja y Afrodita”, idéntica en estructura, concepto, ideas y epimitio.

[20] En este su papel de mensajero y recadero de Zeus, cf. Eur. Andrómaca 274-281.

[21] Cf. las fábulas nº. 100, 240, 259 y 266, fieles al mito según el cual Prometeo modeló a los hombres y animales. A este respecto, la fábula nº. 240 contiene la fórmula “según el mandato de Zeus”.

[22] El más famoso de ellos es el “Juicio de Paris”, una competición de belleza entre Hera, Atenea y Afrodita dirimida por el príncipe troyano Paris. Otro es la de Apolo y Marsias (o Pan, según versiones), arbitrado por la divinidad del monte Tmolo o por Midas (hay varias versiones de este mito).

[23] Suponemos que la atribución a Zeus de la creación del toro o vaca proviene de leyendas mitológicas en las que Zeus y el toro están relacionados, como las del rapto de Europa y de la metamorfosis de Ino, una de sus amantes.

[24] Cf. la similitud del reproche de Momo a la creación de los seres humanos con la idea desarrollada en la fábula nº. 266 “Las dos alforjas”, en la que también aparece el titán Prometeo.

[25] Éste es, justamente, el papel que representa Momo en la mitología: el del sarcasmo, la ironía y la burla. Momo es hermano del Lamento y de las Hespérides, engendrados todos por partogénesis de la Noche (cf. Hes. Teogonía, 214 ss.). Según algunas versiones, el responsable de la guerra de Troya, pues le dio la idea a Zeus de que engendrara a una mujer (Helena) que provocaría la discordia entre los griegos y los troyanos.

[26] Vid. la nota nº. 24.

[27] Se sigue aquí la tradición del refrán hesiódico citado en la nota nº. 18.

[28] Cf. Escolio a Licofrón, Alejandra: “Queriendo los dioses atar a Zeus y sabiéndolo Zeus por Tetis, respetó a los demás, pero a Posidón y a Apolo los envió a que sirvieran a Laomedonte” . Véase también: Il., XXI, 441-452; Apolodoro Biblioteca III 10, 4.

 [29] Cf. con el argumento de la comedia Pluto de Aristófanes, el poema de Hiponacte de Éfeso 3 (28 D) (“A mí Pluto -que es demasiado ciego- jamás vino a mi casa a decirme: `Hiponacte, te voy a dar treinta minas de plata y otras muchas cosas encima´. Es flojo de mollera“) y los versos 523 y 524 de Teognis de Mégara (“No en vano, oh Pluto, te honran los hombres tantísimo. Con cuánta holgura encubres, ah dios, la maldad”)

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