HELLENIKÁ. RECURSOS DE GRIEGO ANTIGUO

Materiales y recursos de Griego para enseñanza secundaria. Experiencias y propuestas didácticas.

  • EL EDITOR Y EL BLOG

    Simurgh

    Ricardo L. Rodríguez., profesor de Enseñanza Secundaria de Griego. Blog dedicado a mis alumnos/as, y a estudios de filología griega y tradición clásica. Alguna vez se colará algo personal.

  • CONTADOR DE VISITAS

    • 583,232 visitas
  • Blog protegido por

    Nautica y Calipso

    Calipso

  • CALENDARIO

    febrero 2011
    L M X J V S D
    « ene   mar »
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    28  
  • ARCHIVOS

  • Categorías

  • Leo, el ratoncito dormilón. Mascota de este blog

    website stats

  • Subscribir

  • Meta

  • Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

    Únete a otros 22 seguidores

Archivo de 4/02/11

EL MITO DEL LOBO BUENO Y SU LEGADO

Publicado por Ricardo en 4 febrero, 2011

Mi padre tenía una pequeña finca de naranjos que fue la alegría de su vida , casi su vida. Su legado físico y espiritual lo preserva actualmente una de mis hermanas, que ha fijado allí su hogar. Mi padre plantó con sus manos todos y cada uno de los árboles que allí viven; cuando compró el terreno no era sino una extensión de secano con algunos olivos.

Vista aérea de la finca (sus límites están marcados con líneas anaranjadas)

Aquellos naranjos regalaban al paladar las naranjas más dulces del mundo, o así me lo parecía a mí. Todas las temporadas la producción de la zona era comprada por empresarios de Valencia o Murcia.

Algunas tardes de diario de noviembre o diciembre mi padre me llevaba a la finca, pues tenía asuntos que tratar. Yo me subía como un niño salvaje al que llamaba “mi naranjo”, uno grandote y muy robusto. Allí, abrigado bajo su frondosa copa, me comía 4 ó 5 naranjas que me sabían a gloria.

Me encantaba estar en la finca. Teníamos muchos perros y yo jugaba con ellos. Se volvían locos cada vez que aparecíamos por allí porque sabían que con nosotros venía comida especial, juegos y cariño.

En la finca de mi padre y en otras aledañas trabajaba un señor del pueblo cercano. Para respetar su identidad, lo llamaremos D. Juan Arteaga. Yo lo quería profundamente. Corría a abrazarlo cada vez que lo veía. Era un hombre muy cariñoso. Me parecía un gigante. Siempre recordaré  de él su caracterísitico olor a tierra, a naturaleza. Dominaba como nadie la “gramática parda”. He aquí uno de sus dichos:

“Al cuerpo hay que darle lo contrario de lo que pide: si pide agua, hay que darle vino; y si pide vino, hay que darle vino, porque no siempre se le debe dar al cuerpo lo contrario de lo que pide”.

D. Juan Arteaga se jubiló cuando yo tendría unos cinco años y dejó paso en sus labores a su hijo, llamado igual que él. Pero, pese a estar jubilado, D. Juan Arteaga (padre) seguía yendo a trabajar todos los días y todas las tardes por amor al campo y a la actividad.

Precisamente una tarde de un día de diario mi padre llegó a la finca y se encontró a D. Juan Arteaga (padre) tumbado inconsciente en el suelo y, a su alrededor, pegaditos a él, todos nuestros perros formaban un apretado círculo, dándole su calor como si quisieran protegerlo. Mi padre era médico; D. Juan Arteaga, por fortuna, sólo tuvo una lipotimia. A veces los perros recuerdan su primigenio instinto salvaje. Es el legado del lobo bueno: más que un animal, un verdadero mito.

Dedicado a D. Juan Arteaga padre

Publicado en PERSONAL | 7 Comentarios »

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.