“Luego, durante dos años, me dediqué exclusivamente a la literatura griega antigua, y durante ese tiempo leí casi todos los clásicos; la Ilíada y la Odisea, varias veces. De la gramática griega sólo aprendí las declinaciones y los verbos regulares e irregulares; pero no perdí ni un instante de mi preciado tiempo en el estudio de las reglas gramaticales. Y como había visto que ninguno de los muchachos que durante ocho o más años se atormentan en los gimnasios con las aburridas reglas gramaticales están después en condiciones de escribir una carta en griego sin cometer cientos de faltas, llegué a la conclusión de que el método empleado en las escuelas era completamente inadecuado.
Retrato de Heinrich Schliemann (imagen vista aquí)

Según mi parecer, sólo por la práctica se puede llegar a un conocimiento fundamental de la gramática griega, es decir, leyendo atentamente la prosa clásica y aprendiendo de memoria trozos escogidos como muestra. Siguiendo este método tan simplificado, aprendí el griego antiguo como una lengua viva. Lo escribía también con entera soltura y me expresaba en él , sin ninguna dificultad, sobre cualquier tema. Conozco todas las reglas de la gramática, aunque no sé si están escritas en ella o no. Y si alguien pretende ver faltas en mis escritos en griego, como prueba de la exactitud de mi manera de expresarme, puedo recitarle de memoria pasajes de los clásicos en los cuales aparecen los giros empleados por mí.”
Heinrich Schliemann: Autobiografía. Córdoba, Ed. Almuzara, 2010, pág. 27.


